El conflicto en Medio Oriente podría tener graves consecuencias para la economía mundial si se prolonga durante varias semanas, advirtió el ministro de Energía de Qatar, Saad al Kaabi, en declaraciones al Financial Times.
El funcionario señaló que la escalada del conflicto en una región clave para el suministro energético global y las rutas marítimas podría “derribar las economías del mundo” si continúa afectando la producción y el transporte de petróleo y gas.
El precio del crudo Brent ya mostró señales de presión en los mercados. El viernes alcanzó los 89.17 dólares por barril, un aumento del 4.4 % respecto al cierre del día anterior. Según Al Kaabi, si la interrupción del suministro se prolonga durante semanas, el precio del petróleo podría superar los 200 dólares por barril.
El encarecimiento de la energía tendría efectos directos en los consumidores, no solo en el costo del combustible para vehículos, sino también en el precio de alimentos y otros bienes importados. Además, existe preocupación de que el aumento sostenido del petróleo y el gas reavive la inflación en grandes economías como Estados Unidos y Reino Unido, donde los precios habían mostrado una tendencia descendente.
El impacto se debe en gran parte a la interrupción del tráfico marítimo en el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde normalmente circula cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos y Israel contra Irán, el tránsito de buques por esta ruta se ha reducido drásticamente.
La situación también afecta a la empresa estatal QatarEnergy, que anunció la suspensión de la producción de gas natural licuado tras ataques militares a sus instalaciones. La compañía declaró “fuerza mayor”, una cláusula contractual que la libera temporalmente de cumplir compromisos de suministro debido a circunstancias fuera de su control.
Al Kaabi advirtió que incluso si el conflicto terminara de inmediato, la producción energética tardaría entre semanas y meses en volver a la normalidad.
Analistas del sector energético coinciden en que el escenario representa un riesgo significativo para la economía mundial. El especialista Jorge León, de Rystad Energy, explicó que el mundo podría estar ante una crisis energética breve o el inicio de una crisis económica global más amplia, dependiendo de cuánto tiempo se prolonguen las interrupciones.
El bloqueo prolongado de rutas energéticas también afectaría especialmente a grandes importadores de petróleo como China, India y Japón, que dependen en gran medida del crudo transportado a través del Golfo Pérsico.
Los expertos advierten que si los países exportadores no pueden enviar petróleo, se verán obligados a almacenarlo. Una vez que la capacidad de almacenamiento se llene, podrían verse forzados a detener la producción, lo que agravaría aún más la crisis energética mundial.



