La industria de galletas en República Dominicana enfrenta una situación que ha encendido el debate en el sector empresarial. En los últimos meses, productores locales han advertido sobre el impacto que están teniendo las importaciones masivas de galletas a precios extremadamente bajos, una situación que algunos han bautizado popularmente como el “galletazo”.
Aunque el término ha generado titulares y discusión mediática, expertos del sector aseguran que el tema va mucho más allá de una simple polémica. Se trata, según explican, de un problema institucional relacionado con normas técnicas, cumplimiento regulatorio y posibles prácticas desleales de comercio.
El origen del conflicto en el mercado de galletas
La asesora empresarial e industrial Sirse Almanzar explicó que los fabricantes dominicanos de galletas han estado enfrentando una serie de dificultades en los últimos años, particularmente en el segmento de galletas dulces.
Entre los factores que han generado preocupación se encuentran:
Problemas con registros sanitarios de productos importados. Incumplimiento de normas técnicas y regulaciones. Precios significativamente más bajos que los del mercado local.
Según Almanzar, en los últimos tres años se ha registrado un aumento notable de importaciones provenientes de países que no eran tradicionalmente proveedores del mercado dominicano.
Esto ha provocado que algunos productos lleguen al país con precios que, en ciertos casos, representan menos de una cuarta parte del precio promedio por kilo en el mercado.
Investigación bajo la ley de prácticas desleales
Ante esta situación, los productores nacionales han recurrido a los mecanismos institucionales establecidos en la legislación dominicana.
En particular, se ha activado un proceso de investigación basado en la Ley 01-02 sobre prácticas desleales de comercio, la cual permite solicitar medidas compensatorias cuando se sospecha que importaciones a precios artificialmente bajos están causando daño a una industria local.
El caso está siendo analizado por la Comisión de Defensa Comercial, organismo encargado de investigar si realmente existe dumping o alguna otra distorsión del mercado.
El objetivo de los fabricantes dominicanos, según explican, no es cerrar el mercado a las importaciones, sino garantizar que todos los competidores operen bajo las mismas reglas.
Competencia sí, pero en igualdad de condiciones
Uno de los puntos más destacados por los representantes del sector es que la industria dominicana de galletas ha convivido con productos importados durante décadas.
De hecho, en los supermercados del país es común encontrar galletas de diferentes partes del mundo.
Sin embargo, el problema surge cuando las importaciones compiten directamente con productos básicos de fabricación local, como:
* galletas saladas
* galletas tipo María
* galletas sándwich
* galletas escolares de consumo masivo
Estos productos forman parte importante de la industria nacional y del consumo cotidiano en el país.
Para los empresarios del sector, resulta difícil competir cuando algunos productos llegan con precios que consideran artificialmente bajos.
El impacto en la industria y el empleo
Más allá de los precios en el mercado, el debate también gira en torno al impacto económico que podría tener esta situación.
La industria alimentaria genera una amplia cadena de valor que incluye:
empleos directos en fábricas transportistas proveedores de materias primas distribuidores y comercios
Cuando una industria local pierde mercado, esa cadena productiva también se ve afectada.
Por esa razón, varios representantes empresariales insisten en que el país debe proteger su capacidad productiva sin caer en medidas proteccionistas extremas.
Una discusión más amplia sobre el comercio
El caso de las galletas también ha abierto una conversación más amplia sobre el comercio internacional en República Dominicana.
Almanzar señaló que el problema no se limita a un país en particular, sino que muchas de estas distorsiones surgen cuando el crecimiento económico ocurre más rápido que la capacidad de regulación del mercado.
En ese contexto, insistió en la importancia de fortalecer los controles y asegurar que todos los actores económicos —locales o extranjeros— cumplan las mismas normas.
La decisión final aún está pendiente
Por ahora, la Comisión de Defensa Comercial continúa evaluando el caso para determinar si existen pruebas suficientes de daño a la industria nacional.
Si la investigación lo confirma, podrían aplicarse medidas compensatorias para equilibrar el mercado.
Mientras tanto, el debate sobre el llamado “galletazo” sigue creciendo, convirtiéndose en un nuevo capítulo en la discusión sobre cómo proteger la producción nacional sin cerrar las puertas al comercio internacional.
Lo que está claro es que el tema ya dejó de ser solo una discusión sobre galletas y se ha convertido en un debate más amplio sobre el futuro de la industria dominicana.



