Una mujer identificada como Carmen Mejía recuperó su libertad luego de pasar 22 años y siete meses en prisión en Texas, tras comprobarse que fue condenada injustamente por la muerte de un bebé ocurrida en 2003.
Mejía había sido sentenciada a cadena perpetua por el fallecimiento de un niño de 10 meses ocurrido el 28 de julio de ese año en su vivienda ubicada en el condado de Travis County, en la ciudad de Austin.
Sin embargo, una nueva investigación realizada por la organización Innocence Project determinó que la muerte del menor fue producto de un accidente doméstico y no de un homicidio, como había sostenido la acusación original.
A raíz de estos hallazgos, el Tribunal de Apelaciones Penales de Texas revocó este lunes la condena que mantenía a la mujer encarcelada desde hace más de dos décadas.
Según el expediente del caso, el día del incidente Mejía se encontraba en su casa junto a sus cuatro hijos y cuidaba al bebé de 10 meses. Mientras ella amamantaba a su hijo menor, la hija mayor preparaba un baño para el niño.
La vivienda alquilada donde residían tenía un calentador de agua sin sistemas de seguridad, lo que provocó que el agua alcanzara temperaturas extremadamente altas, cerca de 147.8 grados Fahrenheit. Cuando el bebé fue expuesto al agua caliente, sufrió quemaduras de tercer grado y fue trasladado a un hospital, donde falleció horas después.
En el juicio original, la Fiscalía sostuvo que las lesiones habían sido provocadas de manera intencional basándose en interpretaciones médicas que posteriormente fueron consideradas erróneas. Aunque los hijos de Mejía respaldaron la versión de que se trató de un accidente, el tribunal determinó que ella era la única adulta responsable en la vivienda y la condenó a cadena perpetua.
El caso fue reabierto en 2021 cuando el Innocence Project, junto con la Unidad de Integridad de Condenas de la fiscalía del condado de Travis, realizó una segunda investigación. Expertos concluyeron que las quemaduras eran consistentes con un accidente doméstico y que la vivienda, construida antes de 1980, no contaba con mecanismos de seguridad en el sistema de agua para evitar este tipo de situaciones.
Tras revisar las nuevas pruebas, el juez P. David Wahlberg firmó la exoneración de la condena, reconociendo que se trató de un grave error judicial que privó a la mujer de más de 20 años de libertad.
Durante la audiencia, Mejía expresó emocionada: “Yo creo en los ángeles”.
Su abogada en el Innocence Project, Vanessa Potkin, destacó la fortaleza de la mujer al enfrentar décadas de encarcelamiento injusto.
No obstante, pese a recuperar su libertad, Mejía podría enfrentar un nuevo proceso legal debido a su estatus migratorio temporal, ya que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos podría iniciar un procedimiento de deportación hacia Honduras, su país de origen.



