Estados Unidos y la República Dominicana, que masacró a Corea del Sur, medirán fuerzas en la semifinal más esperada del Clásico Mundial de béisbol.
Ambas selecciones son las principales aspirantes a destronar al campeón Japón, que buscará el boleto a semifinales el sábado frente a Venezuela, mientras Puerto Rico lo hará ante Italia.
Si el Team USA avanza a golpe de sufrimiento, Dominicana ha pasado por encima de sus cinco oponentes hasta ahora con récord de carreras (51) y jonrones (14) de esta edición.
El viernes aplastó 10×0 a Corea del Sur en Miami en un cruce de cuartos de final que fue acortado a siete entradas.
Un jonrón de tres carreras de Austin Wells activó la llamada Regla de la Misericordia, que permite terminar anticipadamente un partido si un equipo tiene 10 anotaciones de ventaja después de siete innings.
«Estamos felices, hicimos un tremendo trabajo como equipo hoy y tenemos que seguir, esto no se ha terminado», advirtió el capitán Manny Machado, de los Padres de San Diego.
– Victoria en siete entradas –
La invicta artillería caribeña sometió rápidamente a un plantel formado por jóvenes talentos de la liga local surcoreana.
Los quisqueyanos tomaron la delantera en la segunda entrada con tres carreras impulsadas por Junior Caminero, Julio Rodríguez y Fernando Tatis Jr.
En el tercer inning fue el turno de otra estrella dominicana, Juan Soto, que conectó un sencillo para ponerse en posición de anotar después tras un doble de Vladimir Guerrero Jr. al jardín central.
Los dominicanos cerraron la tercera entrada con una ventaja de 7×0 mientras los bates surcoreanos apenas inquietaban al abridor Cristopher Sánchez.
El lanzador de los Filis de Filadelfia sólo cedió dos imparables y una base por bolas en cinco entradas, en las que firmó ocho ponches.
La mesa estaba servida para que Austin Wells, nacido en Estados Unidos, pegara el cuadrangular de tres carreras que dio por finiquitado el duelo ante los 30.000 aficionados del loanDepot park.
«Probablemente está entre mis favoritos, o mi favorito», dijo después el receptor de los Yankees de Nueva York sobre su jonrón ganador.



