La guerra de Donald Trump contra Irán está influyendo en los votantes indecisos de Estados Unidos, un segmento clave que puede decidir si el mandatario republicano retiene o no el control del Congreso en las elecciones de medio término en noviembre.
Determinarán si Trump gobierna con un Congreso cooperativo o enfrenta una mayoría demócrata con poderes para bloquear proyectos de ley y lanzar investigaciones.
En un restaurante de Pensilvania, un estado bisagra donde los votantes no se inclinan totalmente por uno u otro partido, había una mezcla de rabia y confusión por el nuevo conflicto.
«Trump solo nos está hundiendo en otra situación tipo Irak o Vietnam», dijo Jolene Lloyd, de 65 años, jubilada del servicio postal, al referirse a esas dos largas guerras que son vistas a menudo como un fracaso de Estados Unidos.
Lloyd nunca ha votado por Trump. Antes ha dividido su voto entre demócratas y republicanos, pero este año no, en noviembre, ella solo apoyará a los demócratas.
Los republicanos controlan de forma muy apretada el Congreso, donde todos los escaños de la Cámara y alrededor de un tercio del Senado están en juego. Incluso una pequeña pérdida de votos podría traerles problemas.
Con el costo de vida ya en la mente de muchos votantes, cualquier subida de precios por la guerra con Irán aparecerá en los ataques de campaña de los demócratas.
«Los precios de la gasolina obviamente se están yendo a las nubes… es un desastre total», dijo Lloyd mientras veía las noticias matutinas.
De acuerdo con una encuesta de la Universidad de Quinnipiac, los votantes independientes se oponen a la acción militar contra Irán en un 60%, contra un 31% a favor.
Esa división quedó patente cuando la AFP visitó Levittown, una zona obrera en las afueras de Filadelfia llena de concesionarios de autos y talleres mecánicos.
– «Un poco de miedo» –
Sentado junto a Lloyd se encuentra el soldador Vince Lucisano, quien votó por Trump en 2024 y dice que ve a Irán como una amenaza para Estados Unidos.
«Estoy bien con esto, siempre que no haya tropas en el terreno. De ser así, me sentiré un poco más preocupado por el tema», dijo.
«Solo necesitamos manejarlo y básicamente poner a Irán en su lugar. Cuando se convierte en una guerra en toda regla, entonces empieza a dar un poco de miedo», añadió el hombre de 42 años.
Lucisano dijo que aún planea votar por los republicanos en noviembre a pesar de las dudas sobre el gasto de Trump en política exterior.
«El tipo que hizo campaña con ‘America First’ está tirando miles de millones al extranjero. Ahí no estamos poniendo a Estados Unidos primero amigo», comentó Lucisano.
La encuesta de la Universidad de Quinnipiac encontró que el 71% de los independientes cree que la administración Trump no ha dado una clara explicación de las razones para la intervención estadounidense en Irán.
Analistas dicen que los mensajes vagos pueden perjudicar a los republicanos de Trump en las elecciones de noviembre.
Christopher Borick, director del Instituto de Opinión Pública de Muhlenberg College en Pensilvania, señaló que el conflicto se suma a las preocupaciones existentes sobre el costo de vida y la inmigración.
«La administración pasa dificultades para presentar un caso convincente y claro a favor de las acciones militares en Irán y los efectos simultáneos en el costo de vida en Estados Unidos solo han agravado la frágil posición de los republicanos entre los independientes», explicó.
– «Romper unos huevos»
Bobby Marozzi, un empleado del restaurante, dijo que admira a Trump por actuar para que Irán no tenga armas nucleares, aún cuando no está seguro de cómo las acciones militares beneficiarán a los estadounidenses en el largo plazo.
«Si es pagando la gasolina cara y el supermercado caro durante los próximos cuatro años, está bien mientras el gobierno de Trump consiga que se haga algo», dijo el hombre de 37 años.
Marozzi explicó que puede sintonizar con una mentalidad al estilo «sin dolor no hay ganancia».
«Tenemos un dicho en el negocio de las comidas: ‘no puedes hacer una omelette sin romper algunos huevos’ ¿sabes?», dijo el empleado que no quiso hablar de su voto en las pasadas elecciones.
Jolene Lloyd, la jubilada que es cliente regular en el restaurante donde trabaja Marozzi, está mucho más lejos del compromiso con la guerra. «Tenemos que parar», asegura.



