La economía mundial enfrenta una «grave amenaza» por la crisis energética causada por la guerra en Oriente Medio, y «ningún país será inmune» a sus efectos, advirtió el lunes el director de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Fatih Birol.
El economista turco comparó la actual crisis con la de los años 1970, con los conflictos en Oriente Medio, y el impacto de la invasión rusa de Ucrania de 2022.
«La economía mundial se enfrenta hoy a una amenaza muy, muy grave, y espero sinceramente que el problema se resuelva pronto», sostuvo Birol en el Club Nacional de Prensa en la capital de Australia.
«Ningún país será inmune a los efectos de esta crisis si continúa avanzando en esta dirección. Por lo tanto, se necesitan esfuerzos a escala global», afirmó.
El presidente estadounidense, Donald Trump, y el gobierno iraní intercambiaron amenazas de destruir plantas energéticas al comenzar la cuarta semana de la guerra en Oriente Medio, desatada el 28 de febrero por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Trump dio a Teherán un plazo de 48 horas para abrir el estrecho de Ormuz, que desde el inicio de la guerra está prácticamente bloqueado. Una quinta parte de la producción mundial de petróleo y gas natural pasan por esa vía.
«Muchos de nosotros recordamos las dos consecutivas crisis petroleras de los años 1970 (…) En cada crisis, el mundo perdió unos cinco millones de barriles de crudo por día», declaró Birol en Canberra.
«En la actualidad perdimos 11 millones de barriles por día, así que más que los dos grandes choques petroleros juntos», agregó.
Precisó que al menos 40 «infraestructuras energéticas en la región están gravemente o muy gravemente dañadas a lo largo de nueve países» por la guerra.



