El reciente aumento en los precios de la gasolina y el gasoil, impulsado por factores internacionales como las tensiones en el Medio Oriente, ha generado inquietud en distintos sectores del país. Sin embargo, resulta cuestionable que algunos choferes del transporte público utilicen este escenario como justificación para anunciar posibles aumentos en el costo del pasaje.
En la República Dominicana, es bien sabido que la gran mayoría de los vehículos de concho operan con gas licuado de petróleo (GLP), un combustible cuyo precio, hasta el momento, se ha mantenido estable. Esta realidad desmonta el argumento de que el alza en la gasolina impacta directamente sus costos operativos.
Diversas voces han comenzado a señalar que estas amenazas de aumento responden más a una actitud oportunista que a una necesidad real. Aprovechar la incertidumbre económica para trasladar una carga adicional al bolsillo del ciudadano no solo resulta injusto, sino también irresponsable.
Aunque algunos transportistas han mantenido la calma, otros ya han comenzado a advertir que, de continuar las alzas en los combustibles derivados del petróleo, se verían “obligados” a subir el pasaje. No obstante, este planteamiento pierde fuerza al considerar que quienes realmente dependen del GLP no han visto variaciones en su principal insumo.
En ese sentido, se hace un llamado a la sensatez y a la coherencia. No se puede justificar un aumento generalizado del pasaje cuando el combustible más utilizado por el transporte público no ha sufrido incrementos. De lo contrario, se estaría ante una medida que responde más a intereses particulares que a una necesidad legítima del sector.



