Enfocar la edición cuadragésima primera de Premios Soberano requiere una actitud alejada del prejuicio, integral para ver sus componentes, y de un sentido de equidad y justicia ante lo que ha representado.
¿Cuál fue su cobertura y alcance? ¿Quiénes montaron la gala que, al parecer, son invisibles? ¿Por qué protestar si no se gana? ¿Por qué elogiar a los cronistas si me eligen y denostarlos si no asignan la estatuilla? ¿En qué país quien pierde arremete contra el premio, los cronistas o la institución que lo organiza?
En República Dominicana impera la tendencia del enfoque deficitario y se valida la conspiración mediática como estándar. Negarse a reconocer lo bueno cuando no somos responsables del éxito y desmerecer el triunfo ajeno han sido leyes no escritas.
¿Nos dimos cuenta del nivel del espectáculo presentado el 17 de marzo pasado? Este es el equipo responsable del espectáculo presentado, con ensayos que iniciaron 60 días antes (desde enero) en el Teatro Nacional.
El espectáculo, de tres horas y dos minutos, entregó sus emociones y segmentos; y, visto el impacto artístico, vale preguntarse: ¿quiénes fueron responsables de montar la gala #41 de Premios Soberano?
Un conjunto de artistas y técnicos, no solo los vocalistas —que son los que más se lucen al aparecer en escena—, sino también aquellos que crean los ambientes, decoraciones, vestuario, sonido, iluminación y proyecciones de video; elementos todos que contribuyeron al lucimiento y que escasamente aparecen en las agendas de los espacios que comentan a posteriori el ceremonial, más centrados en superficialidades y confrontaciones.
El equipo que produjo esto está encabezado por César Suárez Jr., empresario que reivindica un legado de conocimiento y dominio del corpus de la producción artística del espectáculo. Dotado de relaciones y recursos, supo movilizar todo para que resultara tal cual ha sido. Llega así al principal puesto de la producción del ceremonial del premio dominicano más importante en lo popular, clásico y de comunicación.
Guillermo Cordero fue director artístico y coreográfico. Es la personificación de una vasta experiencia como director de arte en escena y su olfato para perfeccionar las mejores soluciones para la danza espectacular. Disciplinado y riguroso en sus directrices, su entrega garantizó un producto audiovisual inolvidable. Por sus proyectos de 2025 estuvo nominado, ganando algunas categorías, sobre todo en teatro.
Los coreógrafos Pablo Pérez, Cheché Quijada y Erick Guzmán, todos con gran sentido del ritmo y la sincronización, apoyados en su formación profesional en ballet y danza moderna, agregaron dominio de ritmos locales (bachata, merengue y urbanos).
La dirección musical fue responsabilidad del maestro Antonio González, portador de siete nominaciones al Latin Grammy, dos récords Guinness y un reconocimiento de la American Society of Composers, Authors and Publishers.
La producción de televisión estuvo a cargo del veterano Alberto Zayas, creativo de la televisión y el espectáculo desde su empresa Alberto Zayas Films, quien acumula la experiencia de haber sido productor general de varios Premios Soberano, reconociéndosele iniciativas de gran impacto en el ceremonial.

Su “In Memoriam” tenía la misión de honrar, en el tono más solemne y simbólico, a una cantidad notable de artistas fallecidos, y cerrar con las 236 víctimas de la tragedia Jet Set. Faltó María Cristina Camilo, un olvido difícil de excusar, pero Zayas es, recordamos, humano. A él y a sus asesores se les pasó.
La iluminación fue diseñada y desarrollada en escena por David Ayala. La gestión de la luz y la oscuridad fue crucial para el lucimiento de los talentos actuantes y contribuyó en gran medida a la solemnidad del “In Memoriam”.
El sonido fue responsabilidad de la empresa Enlab. El sonido (voz y música) fue clave para el éxito de El Soberano: nítido, fiel y potente. Esta empresa ha sido responsable de presentaciones en el país de giras de numerosas figuras internacionales.
El recurso del video en El Soberano fue responsabilidad de la peruana Makako, fundamental como apoyo de los lances artísticos y del “In Memoriam”, con más de diez años de experiencia trabajando con clientes nacionales e internacionales.
Su trabajo publicitario ha recibido numerosos premios, entre ellos el Shots Awards de Oro al “Mejor Anuncio No Inglés del Año” y el Shots Awards de Bronce al “Mejor Entretenimiento de Marca del Año”.
El diseño de escenografía fue de Creative Studio Kyo Production Design, cuyo CEO es José Bermúdez, diseñador venezolano radicado en Miami. Es un creativo escenográfico al cual acuden cadenas de televisión, cine y empresas para confiarle la generación conceptual de sus proyectos. Bermúdez ha sabido insertarse con acierto en los proyectos más importantes del este de Estados Unidos. Logró una propuesta impecable que dio un rostro nuevo al escenario.
Esa escenografía fue realizada por Ediscons, de Carlos Ortega, talento dominicano que se inició desde lo más sencillo en la escenografía de televisión y eventos, y que se ha desarrollado hasta ser uno de los mejores constructores de escenografía, tanto física (madera, plywood, cartón, entre otros) como digital.
Los diseños de vestuario de los bailarines estuvieron a cargo de Michelle Reynoso, profesional que ha servido a grandes proyectos y que logró concretar colores, texturas y formas precisas para resaltar los números musicales.
El vestuario del número de apertura de Georgina Duluc fue creación de la maestra Gianina Azar. Este opening, aun con elementos previamente utilizados, fue lucido y sirvió para establecer el estilo de producción.
Notable resultó la introducción de Milly Quezada y la combinación de imagen digital con el avión real introducido desde el fondo del escenario, lo que elevó la calidad del espectáculo y puso en valor sus éxitos.
José Jhan y Febrillet fueron responsables del vestuario de Irving Alberti, quien además desplegó su gracia natural. El estilismo de los presentadores estuvo a cargo de Keyther Estévez.
La línea gráfica del premio, basada en tonos pasteles color mamey en forma de caracol con la estatuilla en el centro, fue emblemática y distintiva, aunque no se identificó públicamente su autoría.
“Cuando pierdo”
Llama la atención la reacción, tan dominicana, de determinados talentos que arremeten contra los cronistas, los mismos a quienes elogian cuando resultan favorecidos con la estatuilla.
A toda competencia se acude a ganar o a perder. Si no se está en capacidad de aceptar la derrota relativa —porque ya la nominación es un logro—, lo mejor sería no aceptar ser parte del proceso.
Los veredictos de los premios de arte no pueden complacer a todos ni ser unánimes. Son producto de votaciones. ¿Ha visto usted a un artista internacional reaccionar así tras perder? El ejemplo de Timothée Chalamet en los Premios Oscar, nominado como mejor actor y sin resultar ganador, ilustra elegancia: incluso fue objeto de bromas y las asumió con altura.
Es cierto que algunos talentos tenían condiciones para ganar y no lo lograron. Es parte de la dinámica. También es una oportunidad para demostrar resistencia y humildad.
La teleaudiencia y las redes
Los números de incidencia han hablado, contradiciendo a comunicadores y participantes de pódcast que sostenían que la audiencia del premio venía en decadencia.
La transmisión de la Alfombra Roja por Color Visión logró un rating de 2.93 y un share de 8.43, con 343,774 personas alcanzadas. La ceremonia obtuvo un rating de 8.39 y un share de 23.66, equivalente a 750,094 personas.
En YouTube se registraron 1,249,000 usuarios conectados vía streaming; en Instagram, 13,782,246 vistas y 412,523 interacciones.
En X, El Soberano estuvo más de 14 días en tendencia, con más de 12 horas consecutivas: 1.8 millones de “likes”, 850,000 retuits, 400,000 respuestas y el 65% del tráfico total.
En Facebook se alcanzaron 2.1 millones de reacciones, 600,000 comentarios y 800,000 compartidos.
En TikTok, el hashtag #PremiosSoberano logró 45 millones de reproducciones, 6.2 millones de “likes” y 450,000 comentarios compartidos. Fuente: Grupo Maktub.
Hemos indagado con inteligencia artificial sobre esa incidencia, y éste es el resultado en tres gráficos:



Lectura clave del gráfico:
Instagram domina ampliamente en volumen de impacto (más de 13.7 millones de vistas), lo que confirma que la conversación digital es hoy el principal amplificador.
YouTube (streaming en vivo) supera el millón de usuarios conectados, consolidándose como el segundo canal en alcance simultáneo.
La transmisión de televisión de Premios Soberano (750,094 personas) mantiene un peso fuerte como evento central.
La TV —Alfombra Roja (Color Visión)— tiene menor alcance, pero funciona como contenido previo y generador de expectativa.



