El Poder Ejecutivo dispuso una reestructuración del sistema consular dominicano que establece la transferencia obligatoria de la totalidad de los ingresos generados por estas sedes a la Cuenta Única del Tesoro (CUT). La medida forma parte de una nueva etapa en la reforma del servicio exterior y entrará en vigencia plena el 1 de enero de 2027.
Cambios en la gestión de recursos y salarios
La disposición administrativa elimina el manejo directo de los fondos captados por los consulados, centralizando la administración de los recursos bajo la supervisión directa del Estado. Según el lineamiento oficial ordenado por el presidente Luis Abinader, los fondos recaudados se utilizarán para la operatividad del sistema y la posible apertura de nuevas oficinas en demarcaciones con demanda ciudadana.
Como parte de esta readecuación, se implementará una nueva escala salarial para el personal consular. El objetivo técnico de esta medida es equiparar las remuneraciones de los funcionarios consulares con las del servicio diplomático, bajo el argumento de corregir disparidades en los ingresos percibidos por los servidores públicos de ambas ramas.
Implementación y marco normativo
El Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX) ejecutará el proceso de manera gradual. Los puntos clave de la reestructuración incluyen:
- Centralización financiera: Remisión del 100% de los cobros por servicios a la CUT.
- Racionalización operativa: Organización de las sedes basada en criterios de necesidad y volumen de usuarios.
- Cronograma: El proceso se extenderá hasta el inicio del año 2027, fecha fijada para la conclusión de la última etapa de transición.
Contexto institucional
Esta reforma se alinea con los objetivos del proyecto RD Meta 2036 y los estándares de gobernanza exigidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), organismo al que el país busca adherirse. La transformación del modelo de gestión busca ajustar el funcionamiento de las misiones en el exterior a las normativas de control del gasto público y rendición de cuentas vigentes en la administración central.
En el «viejo modelo» de los consulados dominicanos (el que operaba antes de las reformas más recientes de digitalización y control centralizado), los cónsules tenían un manejo altamente discrecional de los fondos recaudados por servicios consulares, especialmente por la emisión y renovación de libretas de pasaporte. Este sistema se basaba en una combinación de normas oficiales laxas y una práctica real donde el cónsul decidía mucho sobre precios, retenciones y uso del dinero.
Cómo operaba el modelo con los fondosSegún la resolución 2-07 del Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX), existía un esquema teórico:
- Se cobraba oficialmente US$60 por una libreta de pasaporte con vigencia de 6 años.
- De ese monto, el consulado retenía US$39.44 por cada libreta “para cubrir gastos administrativos y operacionales del Sistema de Gestión Consular”.
- El resto (US$20.56 por libreta) se remitía mensualmente a la Dirección General de Pasaportes (DGP) mediante un cheque.
En la práctica, este modelo era muy discrecional:
- El cónsul podía aumentar el precio por encima de lo oficial (por ejemplo, en Nueva York se cobraban alrededor de US$130 o más por libreta).
- El dinero extra se quedaba en el consulado como “honorarios consulares” o ingresos adicionales sin una pauta clara ni fiscalización estricta.
- Los fondos retenidos servían para pagar gastos operativos del consulado (alquiler, personal local, suministros, etc.), pero no había controles rigurosos sobre cómo se gastaban o cuánto se retenía realmente.
- Además, los consulados recibían una dotación mensual fija de la Cancillería (por ejemplo, unos US$98,000 para gastos corrientes + US$13,000 para alquiler en el caso de Nueva York), lo que sumaba a la discrecionalidad.
Resultado: los consulados más grandes (Nueva York, Madrid, Miami, etc.) generaban millones de dólares al año por pasaportes, pero solo una fracción pequeña llegaba al Estado dominicano. Por ejemplo, entre 2018 y 2020 el consulado de Nueva York emitió 76,582 libretas, recaudó al menos US$13 millones, pero solo remitió unos US$3.35 millones a la DGP.
El rol de las “libretas”Las libretas eran las libretas físicas de pasaporte (el documento de viaje). El consulado recibía las libretas en blanco de la DGP y las expedía/renovaba directamente. Cada libreta emitida generaba ingresos inmediatos en efectivo o pago, que el cónsul manejaba de forma casi personal. No había un sistema centralizado digital fuerte en ese entonces.



