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La guerra en Irán pondría a 45 millones de personas en riesgo alimentario, según el FMI

  • AFP 
  • 4 min read

El conflicto en Oriente Medio podría lastrar la economía mundial y sumir a unas 45 millones de personas en una situación de inseguridad alimentaria, un riesgo que podría agravarse aún más, alertó el jueves el FMI.

La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, hizo esta advertencia en su tradicional discurso previo a las reuniones de primavera boreal del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM), previstas en Washington del 13 al 18 de abril.

El FMI publicará el próximo martes una versión actualizada de su informe sobre la situación de la economía mundial, que tendrá en cuenta los efectos del conflicto en la economía global.

Cuando «deberíamos haber avanzado hacia una revisión al alza del crecimiento mundial», la guerra hace que ahora «incluso nuestro mejor escenario contemple una revisión a la baja del crecimiento», subrayó Georgieva.

Debido a la incertidumbre, «incluirá una serie de escenarios que van desde una normalización relativamente rápida» de la situación geopolítica, hasta uno en que «los precios del petróleo y del gas se mantengan elevados durante mucho más tiempo y se consoliden las consecuencias».

La responsable del FMI añadió que la institución prevé una demanda adicional de ayuda por parte de los países miembros «situada en algún punto entre 20.000 y 50.000 millones de dólares, en el extremo inferior si el alto el fuego se mantiene».

«Habría sido peor sin políticas sólidas por parte de la mayoría de las economías emergentes (…) y contamos con los recursos necesarios para hacer frente a este choque», aseguró Georgieva.

No obstante, el fuerte aumento de los precios de la energía y las interrupciones en el suministro de petróleo, gas natural y fertilizantes generan el riesgo de sumir en «inseguridad alimentaria para al menos 45 millones de personas».

Esto elevaría el total «de personas que padecen hambre a más de 360 millones», advirtió.

«Incluso en el mejor de los casos, no habrá un retorno claro y nítido» a la situación previa al estallido de las hostilidades, agregó.

– «Esperar y evaluar» —

Georgieva también señaló que este nuevo choque energético podría «poner en entredicho el anclaje» de las expectativas de inflación por parte de los mercados y «provocar un nuevo ciclo de inflación costoso» para las economías mundiales.

«Los daños a la infraestructura, las interrupciones en las cadenas de suministro, la pérdida de confianza y otros factores son los responsables» de esa situación, y «el crecimiento será más lento, incluso si la nueva paz es duradera», dijo.

Sin embargo, los efectos no son los mismos en todas las regiones del planeta.

Los países importadores de petróleo y los de menores ingresos, que tienen un margen fiscal más limitado, estarán entre los más afectados.

«Pensemos en las naciones insulares del Pacífico, al final de la cadena de suministro, que no saben si recibirán la energía que necesitan debido a estas graves interrupciones», añadió la jefa del FMI.

En un informe publicado el miércoles, el Banco Mundial señaló que los países de Oriente Medio han pagado «un coste económico inmediato y grave» por la guerra.

Se prevé que el crecimiento de la región disminuya 0,6 puntos porcentuales, en comparación con las previsiones previas a la guerra, hasta el 1,8% en 2026, añadió el BM.

Ante una situación así, los gobiernos «pueden ayudar de diversas maneras», aseguró Georgieva, pero deben evitar medidas como el control de las exportaciones o de los precios.

A corto plazo, «es conveniente esperar y evaluar» cómo evolucionará la situación geopolítica, pero si cambian las expectativas de inflación, «los bancos centrales deben actuar con determinación mediante subidas de las tasas», indicó.

En cuanto a las políticas presupuestarias, pueden integrar «un apoyo a la demanda muy calibrado» pero «si y solo si los Estados disponen de los márgenes necesarios», insistió la responsable del FMI.

AFP

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