El Ministerio de Educación dominicano emitió este domingo una directriz de emergencia instruyendo a los directores de centros educativos a suspender las actividades docentes en todas las localidades que enfrenten riesgos por el sistema climático que azota al país. La medida, que busca garantizar la seguridad de la comunidad escolar, se produce en respuesta directa a las alertas emitidas por el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) ante la persistencia de lluvias torrenciales.
La orden de suspensión se aplica específicamente a aquellas demarcaciones donde existan amenazas de inundaciones, desbordamientos de ríos, arroyos o cañadas. Las autoridades hicieron hincapié en proteger a los estudiantes de zonas rurales y vulnerables que, para asistir a sus aulas, deben cruzar afluentes que actualmente presentan niveles peligrosos de agua, priorizando la vida sobre el calendario académico.
De acuerdo con el comunicado oficial, el retorno a las clases no será automático. Los equipos de gestión de cada centro educativo tienen la responsabilidad de evaluar de manera continua las condiciones de acceso y la integridad de las infraestructuras antes de retomar la docencia. Esta evaluación busca evitar que el personal docente y los alumnos se expongan a terrenos inestables o edificios afectados por la humedad tras el paso del fenómeno atmosférico.

En un esfuerzo por evitar la desinformación en medio de la crisis, el Ministerio exhortó a la ciudadanía a mantenerse atenta únicamente a los canales oficiales. Las autoridades de educación subrayaron que la colaboración entre los padres y los organismos de protección civil es fundamental, especialmente en las provincias donde la saturación de los suelos ha alcanzado niveles críticos.
El cierre de las escuelas se suma a una serie de medidas preventivas —que incluyen el teletrabajo y declaraciones de emergencia regional— mientras el país lidia con una vaguada que ya ha causado daños significativos en la infraestructura y la agricultura nacional. Por el momento, no se ha establecido una fecha general para el reinicio de las labores educativas, quedando sujeto a la evolución del clima en las próximas 48 horas.



