En pleno siglo XXI, en la República Dominicana todavía existen comunidades donde la electricidad no ha llegado y la vida transcurre como hace décadas. Los Mates es una de ellas.
Ubicada en la falda de la cordillera Septentrional, entre Altamira y Villa González, esta pequeña comunidad rural parece detenida en el tiempo. Rodeada de montañas, neblina constante y un clima privilegiado, el lugar ofrece paisajes impresionantes, pero también una realidad que contrasta con el desarrollo del país.
Un lugar hermoso, pero aislado
Para llegar a Los Mates no hay carreteras en buen estado. El acceso es a través de caminos empinados, llenos de lodo y piedras, que se vuelven prácticamente intransitables cuando llueve.
El trayecto no solo es difícil, es una barrera diaria para sus habitantes.
La comunidad cuenta con apenas unas 17 viviendas y alrededor de 85 años de fundada. Está ubicada cerca del pico Diego de Ocampo, en una zona donde nacen importantes fuentes de agua como el río Arenquillo.
A pesar del aislamiento, quienes viven allí destacan la tranquilidad, el aire puro y la belleza natural del entorno. Para muchos, es un verdadero paraíso.
Vivir sin electricidad en 2026
Uno de los aspectos más impactantes es que en Los Mates no hay tendido eléctrico.
Las familias se alumbran con lámparas de gas o queroseno, como se hacía antiguamente.
Aunque en algún momento se instalaron paneles solares, muchos dejaron de funcionar por falta de mantenimiento. Hoy, la mayoría de los hogares ha vuelto a depender de métodos tradicionales para iluminarse.
Incluso actividades simples como conservar alimentos se vuelven un desafío.
Una comunidad que vive de la tierra
La principal fuente de sustento en Los Mates es la agricultura.
Sus habitantes cultivan productos como: guandules, guineos, yuca y batata
Estos alimentos no solo sostienen a la comunidad, sino que forman parte de la cadena que abastece otras zonas del país.
Sin embargo, la falta de caminos adecuados dificulta sacar la producción, afectando directamente la economía local.
Niños con acceso limitado a la educación
Otro de los problemas más preocupantes es el acceso a la educación.
Muchos niños no pueden asistir regularmente a la escuela debido a las condiciones del camino.
El lodo, la distancia y la falta de transporte hacen que algo tan básico como estudiar se convierta en un reto diario.
El contraste que duele
Mientras en las ciudades se habla de tecnología, internet y desarrollo, en Los Mates la aspiración principal sigue siendo algo básico:
tener electricidad, caminos transitables y acceso a servicios esenciales.
La comunidad ha recibido visitas en tiempos políticos, pero según sus residentes, las soluciones no han llegado de forma definitiva.
Un llamado a mirar hacia el campo
Los Mates no es solo un lugar remoto. Es un reflejo de una realidad que aún existe en distintas zonas del país.
Un recordatorio de que el desarrollo no ha sido igual para todos.
Entre montañas, neblina y silencio, esta comunidad vive con dignidad, pero también con necesidades urgentes.



