El hallazgo de una osamenta humana enterrada en el patio de una villa en el residencial Perla Marina, en Sosúa, Puerto Plata, ha reactivado un caso que permaneció sin respuestas durante casi cinco años. Los restos fueron identificados como los de Carli Francesca Guzmán Roche, oriunda de Baní, quien había sido reportada como desaparecida en septiembre de 2021.
El cuerpo fue encontrado específicamente en el área cercana a la piscina de la propiedad, luego de que un jardinero realizara labores de limpieza tras la venta del inmueble.
Principal sospechoso salió del país y vendió la propiedad
El principal señalado en el caso es Michael Maurice Penel Jr., un jugador vinculado a la NFL, quien fue interrogado en su momento por las autoridades dominicanas, pero posteriormente dejado en libertad.
Según los datos disponibles, el individuo salió del país en el mismo año 2021, tras la desaparición de la joven. Años más tarde, en septiembre de 2025, vendió la villa por un monto de US$220,000 desde el extranjero, sin regresar al país.
Hasta el momento, no ha ofrecido declaraciones públicas sobre el caso, y se ha informado que eliminó su cuenta de Instagram tras resurgir la información.
Una investigación bajo fuertes cuestionamientos
La propiedad donde fue hallado el cuerpo había sido inspeccionada en varias ocasiones durante la investigación inicial. Sin embargo, en ninguna de esas diligencias se logró detectar la presencia de la osamenta.
Familiares de la joven habían advertido sobre olores extraños en la zona cercana a la piscina, pero en ese momento se atribuyó a la posible presencia de un animal muerto, lo que hoy genera serias dudas sobre la rigurosidad del proceso investigativo.
Confirmación tras pruebas de ADN
Aunque el hallazgo de los restos se produjo meses atrás, fue recientemente cuando, mediante pruebas de ADN, se confirmó que correspondían a Carli Francesca Guzmán Roche, cerrando parcialmente un largo período de incertidumbre para sus familiares.
Reacciones y exigencias de justicia
El caso ha generado múltiples reacciones en la opinión pública, donde ciudadanos cuestionan la actuación de las autoridades y exigen que se retome la investigación con mayor profundidad.
Algunos entienden que, sin apoyo internacional, el caso podría quedar impune, dada la salida del principal sospechoso del país y el tiempo transcurrido sin consecuencias judiciales.
Un caso que no debería quedar impune
El hecho de que el cuerpo permaneciera enterrado durante años en una propiedad investigada, sumado a la salida del principal sospechoso del país y la posterior venta del inmueble, plantea serias interrogantes.
Este caso vuelve a poner en evidencia la necesidad de investigaciones más rigurosas y transparentes, así como la importancia de que las autoridades den respuestas claras ante hechos que han marcado profundamente a una familia dominicana.



