Tres personas, incluido un guardia de seguridad, murieron en un tiroteo ocurrido en el Centro Islámico de San Diego, el principal lugar de culto musulmán en la ciudad de San Diego.
Las autoridades informaron que los dos atacantes, ambos adolescentes, también fallecieron. Sus cuerpos fueron encontrados dentro de un vehículo a varias cuadras del lugar. Según explicó Mark Remily, los sospechosos fueron localizados sin vida tras el ataque, mientras que el jefe de la policía local, Scott Wahl, indicó posteriormente que se habrían suicidado.
Aunque las motivaciones no han sido confirmadas, el caso está siendo investigado como un posible crimen de odio. Investigadores encontraron presuntos mensajes islamófobos dentro del vehículo de los atacantes, así como referencias a discurso de odio en una de las armas utilizadas.
El ataque ocurrió alrededor del mediodía, cuando agentes respondieron a reportes de un tirador activo. Al llegar, encontraron a tres víctimas mortales dentro del recinto. Posteriormente, ubicaron a los sospechosos fallecidos en las cercanías.
El centro religioso no solo funciona como mezquita, sino que también alberga una escuela. Su director, el imán Taha Hassane, expresó indignación y tristeza por lo ocurrido, calificándolo como una tragedia sin precedentes para la comunidad.
El hecho se suma a una serie de ataques recientes contra instituciones religiosas en Estados Unidos, lo que ha incrementado la preocupación y reforzado las medidas de seguridad en estos espacios.
El presidente Donald Trump calificó el suceso como “terrible”, mientras que el gobernador de California, Gavin Newsom, también manifestó su atención al caso.
Un testigo, identificado como Brian Sánchez, relató que escuchó múltiples ráfagas de disparos antes de la llegada de la policía, lo que obligó a acordonar el vecindario y mantener a los residentes en sus hogares.



