La disminución de los matrimonios civiles en República Dominicana no solo representa un cambio en las costumbres sociales del país, sino que también está generando efectos económicos en una amplia cadena de negocios que tradicionalmente dependen de las bodas.
De acuerdo con datos citados de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), durante 2025 se registraron apenas 40,750 uniones civiles, reflejando una disminución de aproximadamente un 8.7 % respecto al año anterior. La tendencia, según se indicó, continúa durante 2026.
Un sector que mueve millones
Cuando se habla de bodas, muchas personas piensan únicamente en la ceremonia. Sin embargo, detrás de cada matrimonio existe una extensa red de actividades económicas que involucran a decenas de empresas y profesionales.
Los gastos de una boda civil pueden comenzar con los trámites legales, pero posteriormente se suman servicios como:
* Organizadores de eventos (Wedding Planner).
* Repostería y elaboración de pasteles.
* Empresas de catering.
* Decoración.
* Alquiler de salones.
* Hoteles.
* Fotografía profesional.
* Producción de video.
* Luna de miel.
* Transporte.
* Música y entretenimiento.
Cada boda representa una importante fuente de ingresos para múltiples sectores, por lo que una reducción en la cantidad de matrimonios tiene consecuencias directas en la actividad económica.
El impacto va más allá de la ceremonia
Los efectos de esta tendencia también alcanzan otros mercados que tradicionalmente se benefician de la formación de nuevos hogares.
Entre ellos destacan:
* Tiendas de muebles.
* Comercios de electrodomésticos.
* Constructoras e inmobiliarias.
* Empresas de alquiler de viviendas.
* Tiendas de decoración para el hogar.
Muchas parejas que deciden casarse suelen adquirir una vivienda, rentar un apartamento o realizar inversiones importantes para iniciar una nueva etapa de vida. Cuando disminuyen los matrimonios, parte de ese movimiento económico también se reduce.
Las bodas de extranjeros no compensan completamente la situación
República Dominicana se ha consolidado como un importante destino para bodas internacionales, especialmente en complejos turísticos y resorts.
Sin embargo, especialistas del sector consideran que ese mercado funciona de manera diferente al de las bodas locales. Gran parte del gasto asociado a los matrimonios de turistas permanece dentro de los hoteles y paquetes especializados que ofrecen los propios complejos turísticos.
Por esta razón, muchos negocios locales que tradicionalmente dependen de las bodas dominicanas no reciben los mismos beneficios económicos que generan las ceremonias realizadas por parejas residentes en el país.
Cancelaciones y reducción de presupuestos
Personas vinculadas al sector de eventos han reportado una situación cada vez más complicada.
Según se comentó durante el análisis, empresas relacionadas con bodas están enfrentando recortes de presupuesto y un aumento significativo en las cancelaciones de ceremonias ya planificadas. Incluso se han producido casos en los que se han tenido que devolver regalos o cancelar contratos previamente acordados.
Esto representa un desafío para cientos de pequeños y medianos negocios que dependen directamente de la celebración de matrimonios.
Los negocios colaterales también sienten el impacto
Las bodas generan además una serie de gastos indirectos que muchas veces pasan desapercibidos.
Cuando una persona recibe una invitación a una boda, suele invertir en:
* Vestidos y trajes.
* Zapatos.
* Accesorios.
* Maquillaje.
* Servicios de belleza.
* Regalos para los novios.
Todo este ecosistema comercial se beneficia de la celebración de matrimonios, por lo que una reducción en el número de eventos termina afectando a una gran variedad de comercios.
Menos matrimonios y menos divorcios
Durante la conversación también se abordó el tema de los divorcios.
Se indicó que en 2025 se registraron alrededor de 25,000 divorcios en el país, siendo Santiago la provincia del interior con la mayor cantidad de casos, superando los 4,400. Sin embargo, los datos muestran una reducción respecto al año anterior.
Para algunos analistas, esta disminución podría estar relacionada con la reducción de matrimonios, ya que al existir menos personas que formalizan legalmente sus relaciones, también disminuye la cantidad potencial de divorcios.
Un cambio que redefine el mercado
Más allá de las razones sociales que explican por qué cada vez menos dominicanos optan por casarse, la realidad es que esta tendencia está transformando un sector económico que durante décadas movió importantes cantidades de dinero.
Mientras aumenta el número de parejas que prefieren convivir sin formalizar legalmente su unión, numerosos negocios relacionados con bodas, celebraciones y formación de hogares se ven obligados a adaptarse a una nueva realidad del mercado dominicano.



