SANTO DOMINGO. Por diversas razones, la presentación fuera de competencia este viernes 29 de mayo del documental Mujeres Extraordinarias (Vol. 3) es un hito que se escapa del esquema tradicional de la industria.
La primera es que Yildalina Tatem Brache, su directora, tiene cumplidos 19 años en el afán de producir, escribir y dirigir esta serie documental sobre el valor de la lucha social y de género de destacadas mujeres dominicanas. Concibió la idea en 2007 y desde entonces dio los primeros pasos. Hasta ahora ha producido tres entregas (2009, 2015 y 2026) y le faltan aún dos más, programadas para estrenarse en el período 2028-2029 y en 2030. Desde el principio logró el respaldo de INDOTEL (entonces Guido Gómez Mazara no era el director, como ahora).
La segunda razón es que la directora de esta trilogía no es cineasta de profesión. Es una gestora social y cultural que ahora se expresa desde el cine para cumplir, a través de las imágenes en movimiento, con los objetivos que se ha planteado como activista. Ha aprendido a dirigir por la necesidad de expresarse, en una nueva evidencia de que la necesidad crea el órgano.

La tercera es que Mujeres Extraordinarias representa una reivindicación histórica de la trayectoria de cinco mujeres contemporáneas que, afortunadamente, todavía están entre nosotros. Cada una de ellas se ha destacado por sus aportes y luchas para poder disfrutar de una sociedad dominicana más justa y equilibrada:
- Petronila Santana, militante obrera y revolucionaria marcada por la prisión política durante los doce años de Balaguer.
- Carmen Mazara, símbolo de firmeza y esperanza en las luchas revolucionarias dominicanas.
- Rina Espaillat, escritora migrante cuya obra enlaza identidad, feminismo y memoria.
- Juana Ferrer, histórica defensora de las mujeres campesinas y cofundadora de la Confederación Nacional de Mujeres del Campo (CONAMUCA).
- Miriam Germán Brito, referente de integridad judicial y defensa institucional frente al poder político.
La cuarta razón es que Yildalina Tatem Brache es una mujer que procede de la gestión cultural desde los años 90 del pasado siglo, cuando fue una de las propulsoras de un evento tan trascendente como la Muestra de Cultura Campesina, que se celebraba anualmente en Salcedo.

Tatem Brache, nacida en un hogar de maestros, estuvo rodeada de libros y arte, y se desarrolló en un entorno profundamente vinculado a las luchas sociales, la cultura popular y la memoria histórica de una región marcada por el legado de las hermanas Mirabal y por una intensa tradición de organización comunitaria y artística. Esto le permitió desarrollar desde muy joven una sensibilidad hacia los derechos humanos, la participación social y la situación de las mujeres dominicanas.
No hemos visto aún Mujeres Extraordinarias (Vol. 3), pero la referencia que se tiene es que se trata de la mejor de las entregas anteriores en el aspecto técnico, en el manejo documental, en el tratamiento de la imagen y en la gestión del dato. Nos han hablado, en particular, de la sesión del Consejo Superior de la Magistratura que entrevistó a Miriam Germán Brito en su aspiración para ser jueza de la Suprema Corte de Justicia, y lo acontecido con la intervención de Jean Alain Rodríguez, entonces Procurador General de la República.
Trayectoria de la serie
El primer documental Mujeres extraordinarias, estrenado en 2009, reunió testimonios y experiencias de Dedé Mirabal, Mary Pérez de Marranzini, Ivelisse Prats Ramírez, Josefina Padilla, Tomasina (Sina) Cabral y Gladys Gutiérrez.
En 2015 se produjo el segundo de los documentales, el cual recogió las trayectorias de Milagros Ortiz Bosch, Magaly Pineda, Lourdes Contreras (Lulú) y la argentino-santiaguense Susi Pola.
La serie documental fue concebida como un acto de rescate de la memoria histórica femenina y de reivindicación del papel de las mujeres en la construcción democrática y social dominicana.
Yildalina Tatem Brache es reconocida como jurista, investigadora, docente, conferencista y documentalista, además de una de las voces feministas dominicanas más activas en el análisis de los derechos de las mujeres, la cultura democrática y las relaciones de género en el Caribe y América Latina.
Su trayectoria constituye un puente entre la gestión cultural comunitaria surgida en Salcedo, la investigación académica y la defensa contemporánea de la igualdad y los derechos humanos; materias a las que une ahora un rol no imaginado: directora de cine.



