La exfiscal general de Estados Unidos Pam Bondi defendió el viernes ante un comité del Congreso la gestión del caso Jeffrey Epstein por parte de la administración de Donald Trump, en medio de persistentes acusaciones de falta de transparencia.
Bondi, destituida por el presidente en abril, testificó ante miembros de un comité de investigación de la Cámara de Representantes en una audiencia a puerta cerrada.
Legisladores demócratas, así como las víctimas del agresor sexual convicto, habían solicitado una audiencia pública.
En sus declaraciones iniciales, recogidas por varios medios estadounidenses, Bondi defendió la labor del Departamento de Justicia durante su mandato, pero reconoció «errores en el proceso de edición» de los documentos publicados, destinados sobre todo a proteger la identidad de las posibles víctimas.
«La conclusión principal es que la justicia y la transparencia en este caso se brindaron a petición del presidente Trump y su administración», afirmó.
La controversia en torno a la publicación de los documentos de Epstein ha perseguido a Trump desde el inicio de su segundo mandato.
El año pasado, el presidente republicano pidió a sus seguidores que pasaran página cuando las exigencias de transparencia se volvían cada vez más insistentes.
El Departamento de Justicia sostiene que ha publicado todos los documentos que estaba legalmente obligado a hacer públicos.
«Basta de mentiras, basta de encubrimientos. Es hora de que Pam Bondi responda a nuestras preguntas», declaró en redes sociales el representante demócrata Robert Garcia, miembro del comité de investigación, antes de la audiencia.
Bondi se convirtió en una figura central en el caso Epstein tras declarar, al asumir el cargo en 2025, que la supuesta lista de clientes del agresor sexual estaba en su escritorio, a la espera de aprobación para su publicación.
Posteriormente, el Departamento de Justicia y el FBI desmintieron la existencia de la lista y dijeron que no tenían previsto divulgar más información.
Trump despidió a Bondi en abril, en momentos en que se sentía cada vez más frustrado por la incapacidad de la Fiscal General para procesar a sus opositores políticos, según varios medios de comunicación estadounidenses.



