Mientras los productores agropecuarios dominicanos denuncian pérdidas millonarias, deudas insostenibles y severas trabas para colocar sus cosechas en el mercado local, los criterios para otorgar los permisos de importación de alimentos han quedado bajo la lupa.
Una profunda investigación realizada por el programa «Toda la Verdad» de la periodista Odalis Castillo y publicada en periódico digital Panorama.com.do, reveló serias inconsistencias y llamativos perfiles entre los beneficiarios de los contingentes arancelarios, beneficiando a empresas ajenas al sector y a funcionarios públicos en detrimento del campo nacional.
Los casos bajo la lupa: de la mayordomía e informática al negocio del arroz
El informe periodístico de Panorama.com.do identificó tres casos específicos que generan profundas interrogantes sobre la transparencia en la distribución de estos permisos por parte del Ministerio de Agricultura:
- Cristóbal Lorenzo: De acuerdo con las evaluaciones de desempeño de 2021, se desempeñaba como Supervisor General de Mayordomía en el Ministerio de Obras Públicas. Sin embargo, a partir del año 2022, su nombre comenzó a figurar formalmente como beneficiario de asignaciones para la importación de arroz.
- Empresa Aero Electrohans: Registrada ante la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial (Onapi) para dedicarse en exclusiva a la instalación de sistemas eléctricos y comercialización de equipos electrónicos. A pesar de su naturaleza comercial, en enero de 2026 solicitó formalmente el aval para importar 1,232 quintales de ajo fresco desde China, provocando la inmediata oposición de las asociaciones de pequeños productores.
- David Herrera Díaz (Director de Inespre): La investigación arrojó que este dirigente político (miembro del Comité Ejecutivo Nacional del PRD en 2013) no recibía contingentes en 2021. No obstante, en 2022 se le asignaron 66 toneladas de arroz y en 2024 obtuvo el permiso para 110 toneladas de arroz semiblanqueado desde los Estados Unidos. En febrero de 2025, Herrera Díaz fue designado por el Poder Ejecutivo como director del Instituto de Estabilización de Precios (Inespre), la entidad estatal encargada justamente de regular y comercializar la canasta básica.
Radiografía del desplome local: las importaciones se duplican
Para sustentar el impacto de estas decisiones, el equipo de «Toda la Verdad» cruzó bases de datos oficiales extraídas del Ministerio de Agricultura, la Dirección General de Aduanas (DGA) y la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE). Los resultados documentan un crecimiento desmedido en la importación de los principales rubros de la dieta dominicana en los últimos seis años:
| Rubro Agrícola | Incremento / Datos de la Investigación |
| Cebolla | Pasó de 12,000 toneladas en 2019 a más de 35,000 toneladas en 2025. |
| Habichuelas | Se duplicó en apenas seis años, saltando de 38,000 a 79,000 toneladas. |
| Papa | Registró un crecimiento del 104%, pasando de 37,495 a más de 76,600 toneladas. |
| Zanahoria | Reportó un alza del 39%, alcanzando en 2025 sus picos históricos más altos. |
| Carne de Pollo | Solo en el primer trimestre de 2026, su importación aumentó un 36% respecto al mismo periodo de 2025. |
El colapso del ajo y el arroz
El caso del ajo es uno de los más dramáticos reportados en la investigación de Panorama.com.do. Las importaciones de este bulbo aumentaron un 82% (al pasar de 8,121 a 14,773 toneladas métricas). En contraste, la superficie sembrada en territorio dominicano se desplomó de un promedio de 16,000 a 20,000 tareas, a tan solo 1,200 tareas activas, según el testimonio de los propios agricultores.
Por su parte, el mercado del arroz —un producto de alta sensibilidad política y económica— experimentó un incremento del 35% en volumen y un alarmante 114% en valor financiero, facturando en 2024 compras en el extranjero que superaron los 152 millones de dólares por más de 213,000 toneladas métricas.
El panorama descrito por esta investigación periodística mantiene en alerta a los sectores productivos del país, quienes exigen una revisión inmediata de los mecanismos de asignación de cuotas, argumentando que el diseño actual de los contingentes parece estar priorizando el negocio de la importación por encima de la sostenibilidad de la soberanía alimentaria y el trabajo de los campesinos dominicanos.



