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Jalen Brunson se corona MVP de las Finales y rey de Nueva York

  • AFP 
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Jalen Brunson, autor de un partido legendario de 45 puntos que le brindó a los Knicks el título de la NBA, fue elegido MVP de unas Finales que lo ingresaron en el olimpo de héroes deportivos de Nueva York.

«Es todo lo que siempre soñamos», dijo un emocionado Brunson al recibir el trofeo al Jugador Más Valioso (MVP) de las Finales, con su padre Rick — exjugador y actual asistente de los Knicks — a su lado.

En medio de un apagón ofensivo de sus compañeros, Brunson cargó con su equipo hasta el triunfo 94-90 del sábado en la cancha de los San Antonio Spurs, con el que los Knicks sellaron el triunfo en las Finales por un global de 4-1.

El tan ansiado campeonato, que los Knicks no alcanzaban desde 1973, desató una masiva celebración entre los sufridos aficionados de Nueva York, cuyo equipo sólo sumaba un viaje a playoffs en los ocho años previos a la llegada de Brunson en 2022.

El base de trenzas al aire dio así la razón a los Knicks, que le dieron las llaves del equipo cuando no era más que un lugarteniente de Luka Doncic en los Dallas Mavericks, franquicia que lo eligió en el puesto 33 del draft en 2018.

Los Knicks fueron acusados incluso de nepotismo por ese fichaje, ya que acababan de contratar a su padre como asistente.

Ambas decisiones fueron tomadas por el presidente deportivo Leon Rose, a su vez antiguo agente de los Brunson.

– «Knick» desde la infancia –

Nacido y criado un tiempo en Nueva Jersey, Brunson frecuentó el mítico Madison Square Garden desde la infancia.

Su padre fue parte del equipo derrotado en las últimas Finales disputadas por los Knicks en 1999, precisamente por los San Antonio Spurs

De menor tamaño que la media (1,88 m), Brunson tampoco destaca por velocidad o fortaleza física y así fue desarrollando por necesidad una mezcla de astucia, habilidad especial y mentalidad de acero que lo convirtieron en «un luchador», según sus propias palabras.

Su sangre fría en los momentos más calientes ha salvado en innumerables ocasiones a su equipo.

Esa imperturbable máscara, sin embargo, se resquebrajó el sábado por la noche con los sollozos tras la última bocina y un sentido abrazo con su padre.

Cuando los Knicks me convirtieron en su principal arma ofensiva «nunca sentí presión», aseguró. «La presión es la que vivió mi padre, con ocho o nueve contratos no garantizados a lo largo de su carrera, o que te corten de un equipo que ya no te quiere, te manden no sé adónde del país cuando tu familia está en la costa Este, eso sí es presión».

«Yo tengo la suerte de estar en mi situación, he trabajado duro para lograrlo. Creo en mí, nunca he tenido miedo al fracaso», recalcó.

En el glamuroso entorno de los Knicks, con aficionados VIP que son casi parte del plantel, como Spike Lee, Ben Stiller o incluso Timothée Chalamet, Brunson es el contrapunta al evitar los focos y preferir «una vida sencilla».

En el vestuario está además acompañado por sus amigos Josh Hart y Mikal Bridges, con los que ganó el campeonato universitario con Villanova una década atrás.

«Ganar con ellos es una sensación increíble», dijo el nuevo dueño del corazón de los neoyorquinos.

AFP

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