Eran los primeros días de julio cuando la tranquilidad del distrito municipal de Barraquito, en Villa Riva, se rompió con una noticia que hasta hoy no termina de tener respuesta: Rosa Marte, una mujer conocida y querida en la comunidad, desapareció sin dejar rastro.
Todo comenzó, según relatan sus vecinos, con una llamada que cambiaría el rumbo de los acontecimientos. La nuera de Rosa le informó que uno de sus hijos había sufrido un accidente y que debía viajar de inmediato a Santo Domingo. Fue esa noticia, aparentemente urgente y desgarradora, la que hizo que Rosa saliera apresurada de su vivienda la noche del pasado 9 de julio.
Las llaves que quedaron en manos de un vecino
Antes de partir, Rosa hizo algo que hoy cobra un significado inquietante: entregó las llaves de su casa a un vecino. Le explicó, con la angustia propia de una madre, que se marchaba junto a su nuera porque su hijo había tenido un accidente. Ese gesto —tan simple, tan cotidiano— sería la última certeza que la comunidad tendría de ella.
Con el paso de las horas, la historia comenzó a resquebrajarse. La versión del accidente, la misma que impulsó a Rosa a subirse a aquel vehículo rumbo a la capital, resultó ser falsa. El supuesto accidente nunca ocurrió.
El testimonio del conductor
En medio de la investigación, las autoridades detuvieron al conductor del vehículo que trasladó a Rosa hasta Santo Domingo. Según la información que ha llegado a la familia, el hombre declaró que su participación se limitó a llevarla hasta la capital y luego dejarla en el lugar que la propia nuera le indicó. Después de ese punto, el rastro de Rosa se pierde por completo.
Una detención con privilegios que indigna a la familia
La nuera de Rosa, quien pertenece a una institución militar, fue detenida como parte de las pesquisas. Los familiares señalan que ella fue la última persona vista junto a la desaparecida. Sin embargo, un detalle ha generado malestar entre los allegados de Rosa: la detenida habría pasado la noche fuera de una celda, debido a su condición de miembro de dicho cuerpo militar, un trato que la comunidad considera injusto frente a la gravedad del caso.
También fue detenido un hijo de Rosa, en el marco de las mismas investigaciones, aunque hasta el momento las autoridades no han ofrecido detalles concluyentes sobre el paradero de la mujer.
Velas, silencio y un pueblo que no se rinde
Han pasado ya más de tres días desde que Rosa Marte fue vista con vida por última vez. Y aunque el tiempo avanza, la esperanza de su comunidad no se apaga. Literalmente: decenas de vecinos de Barraquito salieron a las calles con velas encendidas, en una manifestación silenciosa pero firme, para exigir que las autoridades no dejen morir el caso en el olvido.
Entre el resplandor de las velas y las miradas cargadas de preocupación, los comunitarios repitieron una sola exigencia: que se intensifique la búsqueda y que se esclarezca, cuanto antes, qué fue lo que realmente le ocurrió a Rosa Marte.
Por ahora, Villa Riva espera. Espera respuestas, espera justicia, y sobre todo, espera que Rosa Marte pueda volver a casa.



