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En República Dominicana por cada negocio nuevo que abren cierran 7

El comercio dominicano atraviesa un momento que muchos emprendedores describen como el más duro de los últimos años. Mientras las autoridades hablan de crecimiento económico, en las calles de Santiago y Santo Domingo el panorama luce distinto: negocios que bajan la santamaría, letreros de «se traspasa» y locales que quedan vacíos apenas unos meses después de abrir. La brecha entre los números macroeconómicos y la realidad del pequeño empresario nunca había sido tan evidente.

Una semana marcada por cierres

Solo en los últimos días, al menos siete restaurantes entre la capital y Santiago cerraron sus puertas de manera definitiva. La cifra, difundida a través de redes sociales, reavivó una preocupación que ya venía creciendo: por cada negocio nuevo que se abre en el país, se estima que hasta diez terminan cerrando antes de consolidarse. No se trata de casos aislados de mala gestión, sino de un patrón que golpea por igual a colmados, restaurantes, tiendas de tecnología y pequeños comercios de barrio.

Nombres que hasta hace poco eran parte del paisaje comercial dominicano —como Bucanero Burgers, OAS Computer, Go Market, Fusión Cubana y La Casona Bay Medina— ya forman parte de la lista de negocios que no lograron sostenerse. En algunos casos, los propietarios han hablado de «ciclos cumplidos»; en otros, el silencio y el cierre repentino han sido la única señal.

¿Por qué cuesta tanto mantener un negocio a flote?

Detrás de cada cierre hay una combinación de factores que se repite: una inflación interanual que ronda el 4.6%, con alzas todavía más marcadas en alimentos y en el sector de restaurantes y hoteles; una tasa de política monetaria que encarece el crédito para quienes necesitan financiamiento; y una presión fiscal cada vez mayor por parte de la DGII, que deja menos margen para la informalidad que durante años sirvió de colchón a miles de pequeños negocios.

A esto se suma un contexto internacional adverso, con aranceles que han encarecido las importaciones y complicado las cadenas de suministro de comercios que dependen de productos traídos desde el exterior. El resultado es un ecosistema donde vender ya no es suficiente: sin control financiero, estructura y capacidad de adaptación, muchos negocios simplemente no logran cerrar el año.

¿Aislado o reflejo de algo más grande?

La pregunta que se repite entre consumidores y emprendedores es si estos cierres son hechos puntuales o el reflejo de un entorno cada vez más hostil para quien decide emprender en el país. De confirmarse la tendencia, las consecuencias podrían sentirse en la generación de empleo, en la inversión privada y en los hábitos de consumo de miles de familias. Pero también abre una puerta: la de negocios más pequeños, más flexibles y mejor adaptados a un mercado que ya no perdona errores de gestión.

Mientras tanto, el debate sobre cómo proteger al pequeño empresario dominicano sigue creciendo, al mismo ritmo que la lista de locales que, semana tras semana, terminan cerrando sus puertas.

Amaury Mo

Amaury Mo

Amaury Moreno (Amaury Mo) Comunicador digital, director creativo de Ensegundos.do desde 2007.