La Dirección General de Migración (DGM) enfrenta, además de los retos relacionados con el control de la migración irregular, una batalla interna contra presuntos actos de corrupción atribuidos a algunos de sus agentes durante operativos de interdicción.
El director general de Migración, vicealmirante Luis Rafael Lee Ballester, reconoció que dentro de la institución se producen irregularidades, luego de las denuncias realizadas por migrantes que aseguran haber sido víctimas de cobros ilegales por parte de miembros del organismo.
Durante una conversación con reporteros de Diario Libre, Lee Ballester explicó que las denuncias recibidas son investigadas y que, cuando existen evidencias suficientes, los casos son remitidos al Ministerio Público para su judicialización.
“Ciertamente se producen irregularidades en una organización como esta, porque son muchos años, y cambiar y transformar instituciones requiere de mucho esfuerzo, constancia y reglas claras”, afirmó el funcionario.
El director de la DGM señaló que la institución ha establecido mecanismos para investigar las denuncias relacionadas con la actuación de sus agentes y determinar eventuales responsabilidades.
Según explicó, las acusaciones son sometidas a un proceso de investigación mediante una estructura integrada por tres áreas especializadas, diseñada para fortalecer la respuesta institucional ante posibles actos contrarios a las normas.
Lee Ballester aseguró que las autoridades no ignoran las denuncias formuladas por los migrantes y que los casos en los que se comprueben irregularidades son puestos en conocimiento de las autoridades judiciales correspondientes.
Las declaraciones se producen en momentos en que el Gobierno dominicano mantiene una política migratoria orientada a reforzar los controles sobre el ingreso y permanencia irregular de extranjeros en territorio nacional.
En ese contexto, la DGM desarrolla operativos de interdicción en diferentes zonas del país, mientras procura fortalecer los mecanismos internos de supervisión para evitar que las actuaciones de sus agentes vulneren las normas o afecten la credibilidad de la institución.
El reconocimiento de Lee Ballester pone de manifiesto uno de los desafíos que enfrenta el organismo: aplicar las políticas de control migratorio mientras procura garantizar que sus propios procedimientos se desarrollen dentro del marco legal y con mecanismos efectivos para investigar y sancionar posibles conductas irregulares.



