Mariano Rivera, inmortal del Salón de la Fama de Cooperstown y líder histórico de salvamentos en las Grandes Ligas, reiteró su profundo afecto por la República Dominicana durante una entrevista concedida al periodista Moisés González, del espacio Despertar Nacional. En sus declaraciones, el exlanzador de los Yankees de Nueva York abordó sus proyectos sociales y ambientales en la región nordeste del país, ofreció orientación a la juventud deportista y elogió los avances en la organización de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Fe y consejos a los jóvenes atletas El excerrador recordó con emoción su visita en el año 2007 al sector Lucerna, en Santo Domingo Este, donde predicó junto a su esposa en la Iglesia Tabernáculo de Salvación y Alabanza, liderada por las pastoras Cristina Gregorio y Bellanira Milagros Bello. Rivera agradeció el cariño de la comunidad e insistió en que la fe en Dios es el motor principal de su trayectoria.
En su mensaje a los jóvenes que sueñan con firmar en el béisbol profesional, enfatizó la importancia de no abandonar las aulas: «Busquen primero el reino de Dios y su justicia; luego la educación y después el deporte», aconsejó invocando la cita bíblica de Mateo 6:33. Subrayó que el talento debe acompañarse siempre de formación, valores y disciplina.
Inversión ecológica en Samaná Rivera detalló su compromiso con el desarrollo sostenible en la provincia de Samaná y en María Trinidad Sánchez a través de proyectos como Nordeste Sostenible. Esta iniciativa busca modernizar el manejo de los residuos sólidos, eliminar gradualmente los vertederos a cielo abierto y sanear la bahía de Samaná. Afirmó que la inversión privada debe servir como herramienta para proteger el medio ambiente, fortalecer el turismo y mejorar la calidad de vida comunitaria.
Respaldo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Finalmente, el legendario lanzador felicitó a la nación dominicana por el trabajo realizado de cara a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, destacando que el deporte une a los pueblos e inspira a las futuras generaciones. Exhortó a las delegaciones participantes a competir con pasión, representar sus banderas con orgullo y colocar a Dios en el primer lugar de sus vidas.



