Cuba rechaza «en los términos más enérgicos» la expulsión de 10 diplomáticos por parte de República Dominicana
El gobierno cubano calificó este jueves como injustificada la decisión de las autoridades dominicanas de expulsar a diez funcionarios diplomáticos y sus familiares, adscritos a la embajada de la isla en Santo Domingo. La Habana fue más allá y vinculó la medida a la influencia de Estados Unidos sobre el Ejecutivo dominicano.
La reacción del canciller cubano
Según indica el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, a través de sus redes sociales, su gobierno rechaza en los términos más duros la resolución dominicana. El funcionario sostuvo que no existe ninguna razón que respalde la decisión tomada por las autoridades de Santo Domingo.
Rodríguez fue más allá al señalar que, a su juicio, la única explicación posible para la medida sería que República Dominicana estaría cediendo ante presiones del gobierno estadounidense, el cual, según el canciller, busca aislar a Cuba dañando sus vínculos diplomáticos con los países de la región.
La versión dominicana
Por su parte, la Cancillería dominicana explicó en un comunicado que la expulsión se enmarca dentro de las facultades que el derecho internacional le otorga a todo Estado receptor, así como en lo establecido por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, tratado del cual el país forma parte.
El organismo añadió que el gobierno dominicano actúa apegado a la normativa vigente y continuará manejando el tema con discreción, a través de los canales diplomáticos correspondientes, priorizando el interés de mantener una relación estable entre ambas naciones. La nota oficial precisó además que, por tratarse de comunicaciones de carácter diplomático, no se brindarán detalles adicionales sobre el caso.
No es un caso aislado en la región
La medida dominicana se suma a una serie de rupturas similares ocurridas este año en Latinoamérica. El 4 de marzo, Ecuador expulsó a todo el personal diplomático cubano en Quito, retiró a su propio embajador en La Habana y cerró su representación diplomática en la isla.
Poco después, el presidente costarricense Rodrigo Chaves también ordenó la salida de los diplomáticos cubanos de su país, declarando que su gobierno no mantiene relaciones con lo que calificó como «el régimen comunista cubano».



