Las celebraciones extravagantes de Jefry Yan, lanzador de los Mets, han generado debate en las últimas semanas: para unos es una falta de respeto al bateador, para otros es pura pasión por el juego. Esa polémica trae a la memoria a otro lanzador dominicano que vivió algo parecido años atrás: José Lima, recordado por su inconfundible «Lima Time».
Lima convertía cada ponche en una celebración teatral, algo que le ganó tanto fanáticos como enemigos dentro del terreno. Uno de los episodios más recordados de esa rivalidad fue el que protagonizó con el jardinero Jay Payton, un roce que casi termina en pelea campal.
Una manera muy particular de jugar
De acuerdo a Rafael Martínez en El Nacional, cuando Lima dominaba a un bateador no se conformaba con anotar un out: gestos, gritos y ademanes teatrales completaban su show, algo que encantaba a la fanaticada y, muchas veces, también a sus propios compañeros de equipo. El problema era que los bateadores rivales tenían que aguantar el espectáculo desde la caja de bateo, y no a todos les hacía gracia.
Payton era uno de los inconformes. Aquella noche del 2 de mayo de 2001 llegaba además con argumento a su favor: antes de esa entrada ya le había conectado dos jonrones a Lima. En la quinta entrada volvió a sacarle la bola del parque y celebró de forma desafiante, como devolviéndole al dominicano una cucharada de su propia medicina.
La tensión que terminó en tumulto
Ambos volvieron a verse las caras en la sexta entrada, con dos outs y corredores embasados. El primer lanzamiento de Lima le pegó a Payton en el codo izquierdo. El bateador tiró el bate, lanzó el casco al suelo y caminó directo hacia el montículo.
El receptor de los Astros, Brad Ausmus, intentó frenarlo sujetándolo por la cintura, pero el forcejeo bastó para que ambos bancos y bullpens se vaciaran. No hubo golpes, pero tampoco nada parecido a una reconciliación: Lima y Payton fueron expulsados del juego.
Versiones encontradas
Terminado el partido, Payton aseguró que el pelotazo había sido intencional. Lima lo negó por completo, alegando que fue un mal lanzamiento y que Payton se paraba demasiado cerca del plato. El propio dominicano llegó a quejarse de que Payton no fue suspendido, acusándolo de haber intentado agredirlo al cargar el montículo.
El mánager de los Astros, Larry Dierker, salió en defensa parcial de su pitcher explicando que Lima tenía la costumbre de sacar la cabeza hacia un lado cuando soltaba lanzamientos altos, lo que respaldaba la tesis del accidente.
Las Grandes Ligas, sin embargo, no le creyeron del todo: Lima recibió cinco juegos de suspensión y una multa, mientras que Payton fue multado con 1,000 dólares por tratar de cargar el montículo. El dominicano apeló en un primer momento, pero terminó retirando el recurso y aceptando el castigo, aunque insistió en que aquello no era una confesión de haber lanzado a propósito.
Un legado que sigue vivo
Más allá de la polémica, el episodio resume lo que fue la carrera de Lima: un pitcher que convirtió su personalidad en parte del espectáculo, capaz de ser ídolo de multitudes y, al mismo tiempo, el rival que ningún bateador quería enfrentar.



