En una entrega especial de su espacio Domingo sin estrés, grabada desde el Hotel Gran Almirante en Santiago, el periodista, jurista y comentarista Ricardo Nieves ofreció un análisis sobre la situación que rodea al ex pelotero de Grandes Ligas Edwin Encarnación y la comunicadora Karen Yapoort. Distanciándose deliberadamente del morbo, los rumores circulantes, la manipulación mediática y las especulaciones impulsadas por la inteligencia artificial o los deepfakes, Nieves replanteó la conversación para examinarla a través de la filosofía existencial, la psicología social y la condición humana.
El analista contextualizó sus declaraciones en el marco de su participación en la 13.ª Jornada de Pediatría de la Filial Santiago de la Sociedad Dominicana de Pediatría, evento enfocado en el análisis del Código Penal y la protección infantil. A partir de allí, cuestionó cómo la comunicación moderna con frecuencia degrada los acontecimientos privados al desechando el trasfondo humano para quedarse únicamente en la superficie del espectáculo y la viralidad.
La condición humana y la trampa de la «filotimia»
Nieves apeló a la ontología de Martin Heidegger para explicar que el tratamiento periodístico y público de las celebridades suele descuidar la «mundaneidad» y el Dasein —el «ser-ahí» arrojado a la existencia sin haberlo pedido—. Argumentó que, a pesar de los avances tecnológicos y el desarrollo de los medios digitales, la arquitectura de la psique y el alma humana (nus, en la tradición platónica) no ha variado sustancialmente en más de cuatro milenios. Las emociones primarias, las virtudes y los vicios continúan operando bajo los mismos esquemas de la antigüedad clásica.
Para descifrar las tensiones emocionales y de pareja que suelen experimentar las figuras prominentes, Nieves introdujo el concepto griego de filotimia (philos, amor o inclinación; timé, honor, renombre o gloria): la búsqueda o codicia insaciable de reconocimiento público, prominencia y estatus.
«El humano, aunque tenga dinero, nombre, fama y gloria, siempre quiere un escalón más. La filotimia es la búsqueda, el deseo y la inclinación por el honor público, por ser reconocido y por una grandeza que buscamos de manera insaciable», explicó el comunicador.
Para profundizar en el origen de este fenómeno, citó la noción del conatus en Baruch Spinoza y la voluntad de persistir en el ser descrita por Friedrich Nietzsche, así como el «apetito de divinidad» formulado por Miguel de Unamuno. Según el periodista, la filotimia lleva a las personas a perseguir una relevancia ininterrumpida, convirtiéndose en una egolatría silenciosa pero erosiva.
El impacto en la vida privada y las relaciones de pareja
Aplicando esta categoría filosófica a la dinámica entre atletas de alto rendimiento retirados y figuras de la televisión de alto perfil —como Encarnación y Yapoort—, Nieves señaló que el alejamiento de los escenarios principales o la constante exposición pública pueden activar crisis de ego. Al intentar sostener una imagen glorificada ante el público, muchas celebridades terminan relegando la dimensión íntima, la estabilidad emocional y la cohesión familiar.
El comunicador destacó los siguientes puntos críticos sobre la filotimia en el ámbito público:
- Desplazamiento de lo esencial: El cultivo de la fama y la aprobación externa termina por secundarizar las relaciones con los hijos, la pareja y el entorno familiar primario.
- Vulnerabilidad del orgullo: Cuando la motivación central es la búsqueda de honor público, el orgullo se vuelve sumamente frágil y reacio a la autocrítica o a la reflexión constructiva.
- Sustitución de la esencia por la apariencia: La necesidad constante de ser admirado genera un desbalance en la personalidad, donde la proyección mediática aplasta la verdadera identidad del individuo.
- Inestabilidad relacional: En la industria del entretenimiento y el deporte profesional, esta adicción al reconocimiento suele derivar en ruptura de compromisos, divorcios y conflictos permanentes al no alcanzarse nunca una satisfacción plena.
Un llamado a preservar la calidad humana sobre la fama
El análisis concluyó con una advertencia sobre los riesgos de condicionar la tranquilidad y el valor personal a la aceptación de las masas. Nieves enfatizó que la búsqueda desmedida de notoriedad representa un «amor errado» que termina por socavar la propia figura que se intenta proteger.
Nieves exhortó a los actores de la vida pública, el deporte y los medios de comunicación a pausar la competencia de egos, resguardar la privacidad de sus familias y priorizar la autenticidad personal por encima de la «intoxicación que produce el deseo de ser más famoso y admirado». El ejercicio de la comunicación, sostuvo, debe trascender el morbo coyuntural para recordar que, detrás del espectáculo mediático, la calidad humana y la memoria de lo que verdaderamente somos constituyen el único legado perdurable.



