Preparar unos buenos chicharrones de cerdo tiene su técnica, pero hacerlo en pleno campo, utilizando un fogón de leña y acompañándolos con batata frita y tostones, convierte el proceso en toda una experiencia de la cocina tradicional dominicana.
En una preparación compartida a través de un video, se muestra paso a paso cómo conseguir unos chicharrones de costilla dorados, jugosos por dentro y con el cuerito bien crocante, utilizando pocos ingredientes y algunos trucos sencillos.
Primero se hierve la carne
Para la receta se utilizaron trozos de cerdo que combinaban costilla, carne, grasa y parte de la panceta. Después de realizar los cortes, la carne fue colocada en una paila con agua y suficiente sal.
La preparación también llevó un toque de pimienta y un par de dientes de ajo enteros. La carne permaneció hirviendo en el fogón durante aproximadamente 20 a 30 minutos.
La intención de este primer paso no es cocinar completamente el cerdo, sino comenzar su cocción y permitir que posteriormente termine de cocinarse durante la fritura.
El truco para freír los chicharrones
Después de retirar y escurrir los pedazos de cerdo, llegó uno de los secretos destacados durante la preparación: colocar la carne cuando la manteca todavía está fría.
Según explicaron, esto permite que la temperatura aumente progresivamente junto con la carne y reduce el riesgo de salpicaduras fuertes al introducir el cerdo directamente en grasa demasiado caliente.
Para esta preparación utilizaron manteca de cerdo proporcionada por Chino Chicharrón, de Santiago.
Poco a poco, mientras aumentaba la temperatura del fogón, los pedazos comenzaron a dorarse hasta conseguir el característico color del chicharrón y una textura crujiente.
Batata frita y tostones para completar el plato
El resultado fue una bandeja de chicharrones recién salidos del fogón acompañados de batata frita y tostones, manteniendo el estilo sencillo de la comida preparada tradicionalmente en el campo dominicano.
La mejor prueba llegó al final, cuando familiares y varias personas que se encontraban en los alrededores probaron los chicharrones y destacaron su sabor y, especialmente, el sonido crujiente del cuerito al morderlo.
Más que una receta, la preparación terminó convirtiéndose en una escena muy dominicana: fogón de leña, chicharrón caliente, batata, tostones y un plato compartido entre todos.



