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Chicago, el musical 2026 (Crítica de teatro)

Chicago, bajo la producción de José Llanos y la dirección de María Castillo, representa una nueva consagración del musical como género escénico en la República Dominicana. Se trata de una visión crítica, progresiva y sumatoria, que no pretende ignorar ni minusvalorar el aporte de tantos artistas, directores y productores que, desde la aparición, desarrollo y fortalecimiento estético de los montajes musicales, han contribuido a su evolución en el país.

Para el espectador, Chicago 2026 supone respeto y absoluto cuidado de todos sus aspectos: desde  su concepto, hasta la selección de una trama que formula una crítica a la civilización del espectáculo que seguimos viviendo y sufriendo hoy, en la cual el delito puede ceder su protagonismo al delincuente y cambiar los roles ante la manipulación de los medios, desde hace 130 años hasta hoy.

El amarillismo y el morbo que dominan los medios cuando alimentan al público con una información frecuentemente vacía. Ese es uno de los grandes valores temáticos de Chicago: la vigencia y permanencia de su mensaje.

Un espectáculo integral

Como espectáculo, Chicago establece una clase diferenciada de producción, al articular una estudiada relación de factores en la que sobresale la actuación de su elenco y, en particular, de sus figuras protagónicas.

Robmariel Olea mostró en escena una notable versatilidad artística, particularmente en la interpretación musical. Encarnó su papel protagónico con un manejo exquisito de la voz y la actuación. Es extraordinaria navegando con impacto dentro del marco de esta producción.

Nosotros la conocimos como una vocalista jovencísima, participante de uno de los concursos de canto. Luego de aquella experiencia, esta artista encontró la manera de desarrollar su talento y proyectarlo internacionalmente.

Karla Fatule constituye otro de los puntos luminosos del montaje. Es una artista que ha sabido hacer diferencia y marcar su propio espacio, no por su apellido ni por una paternidad heredada, sino por su proceso de formación y desarrollo artístico.

Ha construido una marca, un estilo, una voz y una presencia. Lo que hace con su personaje consiste, literalmente, en tomar al público de la mano y hacerlo viajar a su antojo.

Javier Grullón fue la gran sorpresa de la noche. Ha remarcado como nunca antes su condición de tenor y logró una impresionante brillantez en el registro agudo, caracterizada por la claridad, luminosidad y proyección de las notas altas, con agudos de gran belleza y resonancia.

Demostró un dominio del registro agudo con notable control técnico y seguridad. Ya no es aquel imberbe talento que vimos con La Pinky, ni el joven que desarrolló Amaury Sánchez desde AFA y los numerosos musicales que desfilaron por la cartelera. Este es otro Javier Grullón: uno que ha crecido y que ya no permite establecer comparaciones cómodas con su pasado.

Hay muchos otros artistas de este montaje que merecerían comentarios particulares, pero son muchos, y el tiempo del crítico —marcado también por las exigencias del mundo real— no ofrece ahora la oportunidad de analizarlos. Podría ser luego. Bajemos los egos, que nada pasa.

Danza, música y escenografía

La masa danzaría destacan por su sincronía y precisión, acentuadas por el vestuario y la plataforma musical; alcanzan momentos capaces de captar plenamente la sensibilidad del público.

Los aplausos al cierre de las escenas no fueron protocolares: fueron la expresión de una emoción emanada del reconocimiento del acto artístico. La plataforma de esos 20 músicos, dirigidos por Junior Basurto desde el foso, completa otro de los aspectos esenciales del montaje.

Mención aparte merece la labor escenográfica, que facilita un espacio de múltiples propósitos y usos: el ambiente carcelario, extraordinario por su dimensión y diseño; el ambiente urbano del Nueva York de aquellos años iniciales; y la introducción de elementos mediante una plataforma móvil, como el bufete, el tribunal y otros espacios. Es un éxito técnico que se agradece por su precisión. La escenografía es una de las experiencias más definitivas de Chicago. Hay que inclinarse ante sus responsables.

La imagen también es parte del espectáculo

Hay un factor al cual la crítica presta regularmente poca atención: el diseño de la imagen integral del musical, desde su publicidad exterior y sus productos en redes sociales hasta su spot televisivo y, especialmente, el diseño inicial del escenario.

Cuando el espectador entra a la sala, se encuentra con el nombre del musical en letras luminosas de formato monumental. Es una primera declaración visual que prepara al público para lo que va a presenciar.

José Llanos y una concepción integral

Los criterios de este productor vuelven a elevar el género, ahora hasta un punto de impecable belleza, musicalidad y expresión escénica. Llanos concibe el musical como un espectáculo integral, en el que tienen igual importancia la actuación, el canto, la danza, la música, la escenografía, el vestuario, la iluminación, la dirección técnica y la producción.

Su método de trabajo parte de una planificación con suficiente tiempo para la selección de los montajes, el pago de los derechos y, posteriormente, la selección de los intérpretes —actores, músicos y bailarines—, así como de los recursos técnicos y creativos.

Esto incluye escenografías, iluminación, vestuarios —renglón en el que se hace particular énfasis—, peluquería, efectos especiales y un cronograma claro, desarrollado al margen del conocimiento previo de los medios.

José Llanos se ha destacado antes  con sus musicales internacionales: La llamada (2019), ¡Hoy no me puedo levantar (2022) y Mamma Mia! (2024).

Ahora ha tomado el trofeo de la corona. Y ha triunfado.

Chicago, una obra con historia

Chicago es un musical de condiciones excepcionales y una trayectoria internacional extraordinaria.

La obra teatral original, escrita por Maurine Dallas Watkins, se estrenó el 30 de diciembre de 1926 en el Music Box Theatre de Nueva York, bajo la dirección de George Abbott y con producción de Sam H. Harris. Permaneció en cartel durante 172 funciones, hasta el 28 de mayo de 1927.

Como musical, Chicago llegó a Broadway el 3 de junio de 1975, bajo el título Chicago: A Musical Vaudeville. La producción original alcanzó 936 funciones, hasta el 27 de agosto de 1977.

El gran renacimiento de Chicago se produjo en 1996, en la producción que permanece como uno de los grandes éxitos de la historia del teatro musical. Para 2026, ese revival acumula más de 11,000 funciones y varias décadas de permanencia en los escenarios internacionales.

En los Tony Awards de 1997, la producción de Broadway del revival de Chicago obtuvo seis premios Tony. Es importante precisar que esos seis premios corresponden a la producción de 1996-1997, no al montaje original de 1975. La producción original fue nominada a varios Tony en 1976, pero no obtuvo ninguno.

Por eso, cuando se afirma que Chicago «ganó seis Tony Awards», se está hablando específicamente del revival de Broadway de 1996-1997, no del montaje original.

Y es precisamente esa obra, con toda su historia, complejidad artística y exigencia técnica, la que José Llanos ha llevado ahora a escena dominicana.

Chicago es, en consecuencia, una experiencia de primer nivel que establece nuevos parámetros para el desarrollo del género musical en la República Dominicana.

Ficha técnica

Obra: Chicago

Producción: 2026

Productor general: José Llano

Dirección escénica / dirección general: María Castillo

Lugar: Sala Carlos Piantini, Teatro Nacional Eduardo Brito,

Estreno: 12 de septiembre de 2026

Dirección escénica María Castillo
Coreografía Natalie Borsos
Diseño de vestuario Marcos Malespín
Escenografía Ángela Bernal y David Mínguez
Música Orquesta en vivo
Banda/orquesta 16 músicos,
Cuerpo de baile Más de 50 bailarines/artistas, según publicaciones de la producción

 

José Rafael Sosa

José Rafael Sosa

José Rafael Sosa es un periodista, gestor cultural y crítico de cine y teatro dominicano con más de 25 años de trayectoria en medios de comunicación. ha trabajado en grandes diarios como El Nacional, La Noticia y El Nuevo Diario; revistas como ¡Ahora! y Semanario Firme; radio en Radio Central, Radio Mil Informando y Cadena de Noticias; y televisión en programas de Color Visión como La Super Tarde y Super Revista. Fundador en 2008 de www.joserafaelsosa.com y autor de libros de literatura. En la actualidad, edita los medios institucionales www.adompretur.com y www.elcooperadordigital.com, además de contribuir a ensegundos.do y remolacha.net. Ganador de diversos premios nacionales de periodismo desde 2007 hasta la fecha, Sosa destaca por su compromiso con la promoción de la cultura dominicana, combinando periodismo investigativo con análisis profundos de artes escénicas y eventos literarios.