Santo Domingo. Contra los pronósticos de algunas aves de mal agüero, el pianista, cantautor, productor musical y arreglista, Ramón Orlando reventó el Estadio Olímpico de Santo Domingo, acompañado de grandes luminarias artísticas locales e internacionales.

El Estadio Olímpico albergó a varias generaciones de dominicanos que mantienen vivas las raíces de nuestra música autóctona y nuestro patrimonio cultural. El merengue vive en los corazones de un país que, a pesar de todas sus dificultades, conserva un alma llena de gozo.

El concierto por los 50 años de carrera, al que se sumaron el astro de la música Juan Luis Guerra, Fernando Villalona, Sergio Vargas, Eddy Herrera, el productor musical Sergio George, los Hermanos Rosario, Milly Quezada, Miriam Cruz, entre otros importantes artistas, contó con una cartelera de unos 60 intérpretes y demostró que en la unión está la fuerza.

Observar el gesto de agradecimiento de Ramón Orlando hacia Cuco Valoy, en esa conexión de padre e hijo, fue uno de los momentos más memorables e icónicos que quienes estuvimos presentes jamás olvidaremos.
Las más de siete horas de música de calidad, sin interrupciones, fueron recibidas como un bálsamo la noche del 23 de septiembre. Fue un acontecimiento irrepetible que contó con muy poco apoyo publicitario: tan solo pudimos ver a Auto Mayella , Color Visión, el Canal 4 y Farmacias GBC. Resulta penoso que las marcas se desborden aportando miles de dólares a cualquier extranjero, pero rechacen a nuestros grandes talentos.

El triunfo de Ramón Orlando reivindica a la clase artística dominicana, le da oxígeno y mucha fe a quienes quieran repetir este hito histórico. Además, demuestra que cuando hay criterio y respeto hacia el público, el público responde con apoyo y fidelidad.

El maestro recibió lo que ha cosechado durante toda su carrera, la unión, la colaboración y el respeto hacia sus demás colegas.
No faltaron las oraciones y la reverencia a Dios, a quien de forma continua el maestro Ramón Orlando, quien a su vez es pastor, se inclinó y hasta pidió mejoras para la salud de los presentes.
Ramón Orlando no tiene nada que demostrar: su historia musical está repleta de un repertorio exquisito y de grandes aportes a géneros como el merengue, la salsa, la bachata y las baladas, desde lo romántico hasta lo más rítmico.
El estadio estuvo custodiado por policías y agentes de tránsito, además de que se logró una gran iluminación en el Centro Olímpico.
Que viva el maestro Ramón Orlando, que viva la música dominicana, que viva la República Dominicana y que Dios bendiga nuestra patria.



