Solo tres peloteros en toda la historia de los Rojos de Cincinnati lo habían logrado, y todos terminaron en el Salón de la Fama del equipo. Ahora un dominicano de 24 años se les une: Elly De La Cruz completó este viernes una temporada de 30 jonrones y 30 bases robadas, una hazaña reservada para muy pocos.
El quisqueyano llegó al partido del viernes frente a los Azulejos de Toronto necesitando apenas una estafa para alcanzar la marca. Y no dejó pasar la oportunidad.
Un doble, una carrera y un robo de cabeza
Todo ocurrió en la parte alta del tercer episodio. De La Cruz había conectado un doble que impulsó dos carreras y le dio la ventaja a Cincinnati. Ya en la intermedia, no esperó mucho: con el primer lanzamiento del abridor José Soriano a Sal Stewart, arrancó hacia la antesala.
El receptor venezolano Alejandro Kirk intentó sorprenderlo con el tiro, pero el dominicano se lanzó de cabeza y llegó a salvo a tercera, sellando así su robo número 30 de la campaña.
La semana en que todo se le dio
La marca se fue construyendo en pocos días. El martes, ante los Bravos de Atlanta, De La Cruz disparó su cuadrangular 29 y se robó su base 29 en el mismo encuentro. Dos días después, el jueves y otra vez contra Atlanta, desapareció la pelota por trigésima vez en la temporada.
Con el jonrón asegurado, solo le faltaba una base robada, y la consiguió al primer chance que tuvo en Toronto.
Los nombres con los que ahora comparte historia
Antes de De La Cruz, los únicos jugadores de los Rojos con un 30-30 eran:
- Eric Davis, en 1987
- Barry Larkin, en 1996
- Brandon Phillips, en 2007
Los tres forman parte del Salón de la Fama de la franquicia de Cincinnati, y Larkin, además, tiene su placa en Cooperstown, en el Salón de la Fama del Béisbol.
Con apenas 24 años, el dominicano se convierte en el cuarto miembro de ese selecto grupo y reafirma que es una de las figuras más explosivas de las Grandes Ligas.



