Gobiernos, tribunales y empresas de varios continentes están revisando si las gafas inteligentes con cámara deben tener límites. El temor es que sirvan para grabar a alguien sin que se entere, y el modelo de Ray-Ban de Meta es el que más preocupa.
Europa y Australia también entran al debate
En la Unión Europea, el Comité Europeo de Protección de Datos encargó un estudio sobre qué tan aceptables socialmente son estas gafas. La idea es tener criterios comunes antes de pensar en una regulación. Una eurodiputada pidió a la Comisión Europea que tome medidas específicas, pero por ahora no hay ninguna propuesta de ley concreta. En Australia, el gobierno federal anunció en septiembre que estudia prohibirlas en oficinas públicas por temas de privacidad y seguridad, y pidió a la Comisión de Función Pública que evalúe si conviene y qué excepciones tendría.
Reino Unido ya dio el primer paso
Los tribunales de Inglaterra y Gales ya no permiten entrar con estas gafas, en línea con las reglas que ya existían contra grabar dentro de las salas. Quien llegue con ellas tendrá que entregarlas a seguridad antes de pasar. Antes, en agosto, la asociación de cines británicos informó que algunas salas comenzaron a aplicar sus propias normas para limitar su uso durante las funciones.
Nueva York y Noruega van más lejos
El sistema judicial de Nueva York prohibió las gafas inteligentes en todas sus sedes desde el 20 de julio de este año. Noruega, por su parte, prepara una prohibición temporal para espacios públicos de uso diario como parques, playas, museos, centros comerciales y eventos masivos. Su capital, Oslo, ya las había vetado en las escuelas en agosto.
¿Qué tan amplia sería la medida?
La norma de los tribunales británicos no distingue entre modelos: aplica a cualquier accesorio para la cabeza que tenga cámara, micrófono o capacidad de grabar video o audio. Para muchos, el problema no es la tecnología en sí, sino que se usa como si fueran unos lentes comunes, por lo que nadie nota cuándo se está grabando. Por eso, la discusión ahora gira en torno a dónde sí deberían poder usarse y dónde no.



