La producción no deja indiferente a nadie. Es una obra de difícil clasificación, apabullante, un espectáculo visual impecable con una fotografía digna de maestría. Es provocadora, radicalmente aversiva e irreverente frente al poder.
José Rafael Sosa y Guillermo Molina Mueses (+)
La esencia de la obra maestra juega con el criterio del espectador,trai que sabe que está muy lejos de la oferta promedio de las películas que llenan las parrillas de los cines del mundo.
Asistimos a ver Digger en la sala VIP de Caribbean Cinemas, para encontrarnos con un espacio ausente de público (aparte de los dos firmantes de esta crítica) y vivir una experiencia radical que obliga a preguntarse: ¿Qué es esto? ¿En cuál género clasificar esta obra? ¿Es una comedia negra? ¿Es sátira política oportuna o fuera de tiempo? ¿Es un falso documental a partir de verdades medioambientales extremas? ¿Por qué nos marca tanto?
¿Es solo la egocéntrica vía de un actor de escaparse del thriller comercial en el cual es improbable que sea nominado al Óscar, prefiriendo llegar al ceremonial con créditos interpretativos de peso y de la mano de un director de talento extraordinario, capaz de transitar formas de narrar que sorprenden y anonadan para entregar una obra que lo diferencie y justifique? El protagonista, Digger Rockwell (Tom Cruise), representa una concentración extraordinaria de poder económico y capacidad destructiva.
¿En qué medida estamos en capacidad de valorar Digger separando los criterios marcados por la razón o el prejuicio que han emanado desde los medios y las redes sociales rechazando la pieza fílmica? ¿Debió ser tan larga, tan reiterativa en determinados conceptos? ¿Es una pieza premonitoria que representó a un singular presidente de Estados Unidos desde antes de que llegara a su segunda y polémica presidencia?
Para analizar la recepción de Digger, dirigida por Alejandro González Iñárritu, conviene distinguir tres cuestiones que no son equivalentes: las objeciones de la crítica cinematográfica, la reacción del público y el rechazo que puede provocar una película por sus planteamientos ideológicos, estéticos o narrativos.
Su dirección de arte, la originalísima banda sonora, la intensidad actoral que bordea el drama y el humor, y ese final —trago amargo por haber conceptualizado una realidad que podría ser, ese mundo paralelo que entronca el teatro en el cine y el cine en el teatro— diferencian a Digger y la hacen trascendente. Añada a esto la labor de maquillaje. ¿Recuerda algo parecido? Pocas piezas del cine reúnen tal conjunto de dones.
Digger no deja indiferente a nadie. Es una obra de difícil clasificación, apabullante, un espectáculo visual impecable con una fotografía digna de maestría. Es provocadora, radicalmente aversiva e irreverente frente al poder.
Es también vitrina de verdades ambientales, a pesar de la exageración —licencia que se toman el arte y el artista— para decirnos eso que no deseamos escuchar. Todo expresado en el marco de una dimensión fílmica que, al menos en cuanto a sus valores de producción, resulta admisible y respetable. Si deseaba ser una cartilla educativa, Alejandro González Iñárritu pudo haber editado un folleto de 40 páginas; pero él es cineasta, y uno con criterio y cabeza propia, más allá de la industria, los costos y las pérdidas millonarias por las empobrecidas ventas de taquilla.
Digger, es cierto, no gusta a todos. No puede gustar a todos y eso se comprende. Pero es original, no se parece a nada más en el cine. Es una cita que acepta el riesgo de ser distinta en su planteamiento y su expresividad; una que, en ciertos pasajes, no da respiro y hace sentir al espectador prisionero de una batalla ideológica.
Pero… ¿no es el ejercicio del pensamiento a lo que debe inducir una obra con concepto?
Escribir una crítica de cine muchas veces es un placer sencillo. Cuando la película es fácil de recomendar, ya sea porque se entiende que cualquiera la disfrutará o porque es uno de esos eventos masivos como La Odisea o Avatar que hay que ver de la misma manera que se asiste al carnaval un 27 de febrero o a los juegos del Mundial de Béisbol o de Fútbol.
Pero hay una función menos popular del crítico: la del análisis de lo nuevo, la capacidad de juzgar el cine independiente que tantas veces pasa desapercibido. Estas películas suelen tener pequeños presupuestos (usualmente por debajo de los 5 a 10 millones de dólares, y mucho menos si son dominicanas) y a menudo no recaudan lo esperado en taquilla.
Sin embargo, Digger no encaja en ninguna de las dos categorías. Ni es cine independiente tradicional, ni se desarrolla con los patrones del cine puramente empresarial. Está filmada con criterio autoral independiente, pero con presupuesto de gran producción —sea esa su virtud o su hándicap—, lo que implica una renuncia a la pretensión de ser «monedita de oro».
Al salir de la sala se experimenta un dolor de cabeza abrumador.
Nada es lo que parece, pero no para insultar a la audiencia, sino para completar el truco de magia que Tom Cruise y Alejandro González Iñárritu están construyendo. Esta es una película que puede estar en caída libre en taquilla, pero ¿es ese indicativo de su calidad? No. Es cine de alta categoría, con una ejecución técnica y conceptual extraordinaria.
Habla de verdades incómodas: critica la forma en que el mundo destruye sus recursos y retrata a los responsables presentándolos como caricaturas en una suerte de tragedia griega moderna. Es una obra que puede ser muchas cosas: comedia, thriller, cinta futurista, apocalíptica, documental, clase de ciencia y, sobre todo, una mirada refrescantemente amarga.
A quienes no la han visto: acepten el desafío y desatiendan los bulos, el ruido mediático y las campañas de descrédito. Más allá del rechazo visceral o del boicot en redes, la cinta exige ser evaluada por sus méritos formales y su audacia artística: se trata de una pieza cinematográfica de altísimo nivel que sostiene su valor técnico, conceptual y expresivo de manera totalmente independiente a la marea de «malas ondas» o al fracaso de taquilla. Es arte, en su estado más puro y provocador.

Ficha Técnica
- Título original: Digger
- Año: 2026
- Duración: 128 minutos (2 horas y 8 minutos)
- País: Estados Unidos / Reino Unido
- Dirección: Alejandro González Iñárritu
- Guion: Alejandro González Iñárritu, Alexander Dinelaris Jr., Nicolás Giacobone y Sabina Berman (a partir de una historia de Iñárritu, Berman y Jez Butterworth)
- Producción: Alejandro González Iñárritu, Tom Cruise, Warner Bros. Pictures y Legendary Pictures
- Distribución: Warner Bros. Pictures
- Fotografía: Emmanuel «Chivo» Lubezki (en película de 35 mm / formato VistaVision)
- Banda sonora: Cosmo Sheldrake
- Efectos visuales: Industrial Light & Magic y Legacy Effects [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7]
Reparto: Tom Cruise como Digger Rockwell / Curtis Markson
- Riz Ahmed como Ganesh
- John Goodman como el Presidente Compson
- Sandra Hüller como Emma
- Michael Stuhlbarg
- Jesse Plemons
- Emma D’Arcy
- Burn Gorman [1, 2, 3]
(+) José Rafael Sosa y Guillermo Molina Mueses son editores del portal elimpresodigital.com.



