ESTOCOLMO. Escritores de todo el mundo -como el japonés Haruki Murakami, la bielorrusa Svetlana Alexievitch, el sirio Adonis o el keniano Ngugi wa Thiongo – figuran entre los principales pretendientes al Premio Nobel de Literatura 2014, que será designado el jueves, pero ninguno se perfila como claro favorito.

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Desde mediados de septiembre suenan con insistencia estos nombres – además del somalí Nuruddin Farah y el checo Milan Kundera- mientras que los círculos literarios intentan establecer un retrato tipo del escritor o escritora que sucederá a la canadiense Alice Munro, Premio Nobel 2013.

En Estocolmo y en todas partes, nadie sabe realmente cuál es la reflexión de la Academia Sueca encargada de otorgar el Nobel de Literatura.



Sus deliberaciones están rodeadas de misterio y la Academia vela porque la incógnita perdure, razón por la cual los archivos de la discusión de cada premio se publican solamente 50 años después.

Lo que se sabe es que en febrero de cada año, la Academia establece una lista de todas las candidaturas recibidas (210 en 2014) y que en mayo esa lista queda reducida a cinco nombres.

Para dar con el nombre del elegido, cada uno intenta adivinar la lógica que orientará esos impenetrables debates.

En primer lugar se toman en cuenta la frecuencia de los premios por idioma. La lengua inglesa suma 27 premios, la francesa y la alemana 13 cada una.

El crítico literario del diario sueco Aftonbladet, Claes Wahlin, señala que raramente la Academia recompensa el mismo idioma dos años consecutivos, lo que excluiría al inglés, lengua de la canadiense Alice Munro.

«Nada sorprendería más que elegir un canadiense dos años consecutivos. Pero a la Academia le gusta sorprender», dice por su lado Elise Karlsson, del diario Svenska Dagbladet.

Claes Wahlin opina que si se opta por un autor del mismo idioma que el año precedente, tiene que haber entre ambos una gran distancia geográfica, lo que descartaría una vez más a la estadounidense Joyce Carol Oates y a la canadiense Anne Carson.

El criterio geográfico podría ser un buen criterio y «no ha de pasar mucho tiempo antes de que Africa sea galardonada», dice la editora Elisabeth Grate, que recuerda que sólo cuatro africanos fueron premiados desde la creación del Nobel.

El último Nobel africano remonta a 2003, año en que fue recompensado el sudafricano John M. Coetzee.

El keniano Ngugi wa Thiongo es un candidato creíble al igual que el somalí Nuruddin Farah, un «escritor que corresponde al gusto de la Academia», afirma Wahlin.

Otro criterio es el del género literario. «Con Munro también se recompensó el arte del cuento, al igual que con Dario Fo se había premiado la narración oral», agrega Wahlin.

A lo largo de su historia, el Nobel de literatura fue sobre todo para novelistas.

Este año podría recaer en un poeta, entre los cuales se nombra al sirio Adonis, al francés Yves Bonnefoy o al sudcoreano Ko Un.

Pero el premio podría plebiscitar el reportaje literario y ser otorgado a la bielorrusa Svetlana Alexievitch, dice Karlsson.

Por último, la Academia podría elegir a un autor anciano antes de que sea demasiado tarde.

«Cuando le dieron el premio al británico Harold Pinter y al sueco Tomas Tranströmer, se trataba parcialmente de eso», opinó Wahlin.

El checo Milan Kundera, de 85 años, podría recibir el premio.

El japonés Haruki Murakami es el favorito de los apostadores, pero no de los expertos.

«Es el preferido de los lectores y de muchos periodistas, pero a su obra le falta ese toque de profundidad necesario para el Nobel», considera Karlsson.

El sitio de apuesta Ladbrokes cita también entre los 10 posibles ganadores al francés Patrick Modiano y al estadounidense Philip Roth.

El Premio Nobel de literatura debe «transmitir sentimientos fuertes y su escritura no debe sólo divertir sino también transmitir un mensaje que le permita reflexionar al lector, contemplar la existencia de otra manera», concluye Grate.