Atracción en EEUU por las armas es más fuerte que nunca

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Los ataques yihadistas en París y San Bernardino no activaron una ruptura con la cultura de las armas en Estados Unidos. En cambio, lograron que los estadounidenses, decididos a protegerse antes de que se regule más su venta, salgan a comprar más.

Desde el ataque perpetrado por una pareja en San Bernardino (California, oeste de EEUU) el 2 de diciembre, las ventas de armas en el centro de tiro RTSP en Nueva Jersey (noreste) aumentaron un 50%, según Rick Friedman, uno de sus socios.

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“Hubo un repunte después de París y, después de San Bernardino, un aumento mayor todavía”, dijo Friedman en el local de uno de los centros RTSP más grandes del noreste de Estados Unidos: 21 campos de tiro en 3.500 metros cuadrados de instalaciones.

Las ventas en Caso’s Gun-A-Rama, otro centro en Nueva Jersey, también han aumentado. Su gerente Lisa Caso atribuye esta tendencia al discurso de varios políticos que piden un endurecimiento de la legislación que regula la venta de armas.

“Esa es la razón por la que todo el mundo está en pánico”, aseguró.

Como regla general, después de unos meses, “las cosas se calman”, explica Rick Friedman refiriéndose a lo ocurrido tras otros tiroteos masivos.

Pero para James Debney, presidente de Smith & Wesson, el crecimiento del mercado de armas de fuego muestra “una tendencia de larga data”, explicó el 8 de diciembre durante una presentación de resultados del fabricante estadounidense de armas.

Tras haber anunciado un aumento de 32% en el volumen de negocios en agosto, septiembre y octubre, Smith & Wesson elevó su meta de ganancias para el ejercicio contable completo.

Según la ATF (la agencia federal encargada del control de alcohol, tabaco y armas de fuego), la cantidad de armas de fuego fabricadas en Estados Unidos se cuadruplicó entre 1998 y 2013.

El año 2015 debería establecer un nuevo récord en la venta de armas, según cifras del FBI, la policía federal.

De acuerdo al observatorio independiente Small Arms Survey, actualmente 270 millones de armas están en circulación en Estados Unidos, para una población de cerca de 322 millones de habitantes.

“Todos deberían considerarlo” 

“La gente está viniendo más, no sólo los que apoyan la segunda enmienda, no sólo los republicanos tradicionales”, dijo Friedman, refiriéndose al pasaje de la Constitución estadounidense que garantiza el derecho a portar armas.

“Todo el mundo debería considerar” adquirir un arma, estimó Abby, una clienta de RTSP, luego de una sesión de tiro.

El hecho de vivir en Nueva Jersey, un estado cuya legislación está entre las más estrictas del país y donde los tiroteos masivos son una rareza, no se traduce en un menor interés por las armas entre los visitantes de los locales de RTSP. Más bien, al revés.

Para Con Hartnett, un expolicía, el ataque en San Bernardino muestra que los ataques pueden ocurrir “en lugares en los cuales uno jamás pensaría”.

“La defensa propia siempre ha sido un componente de la cultura estadounidense de las armas, junto a la cacería y la recreación”, observa David Yamane, profesor de sociología de la universidad de Wake Forest (este). “Pero la defensa propia se ha vuelto aún más importante en los últimos 30 años”, dijo.

Según el experto, esta tendencia muestra un cambio en la sociedad que ahora se inclina más hacia un “sentimiento de miedo”.

Hay varios factores en el origen de esta dinámica, según Yamane. El aumento del crimen entre los años 1960 y mediados de los 1990, en primer lugar, pero también cambios mayores en la sociedad, como los derechos de las mujeres y las minorías que, aunque han sido positivos, también perturbaron el orden social.

“La gente tiene la impresión de que la sociedad entera se está haciendo pedazos”, explicó.

Y a esto se agrega otro importante factor: la emergencia de los medios. “Hoy en día, cada vez que hay un tiroteo, se habla de él en 20 canales distintos las 24 horas del día. Esto contribuye a dar la impresión de que las cosas están peor”.

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