Cuando se es… “la otra”


“Es que me gusta tanto…, pero es casado”, “la va a dejar para estar conmigo”, “me dijo que hace mucho tiempo él y su esposa están mal y no tienen sexo”, “no la deja porque existen muchos bienes económicos en común”, “bueno… no lo puedo llamar después de las 7:00 de la noche, “no podemos pasar juntos fechas especiales ni tampoco exhibirnos mucho, pero lo entiendo”, “Él está casado, pero me ama…cubre todos mis gastos”. ¿Les suenan familiares estas frases?

amor infiel

Los idilios que implican amores prohibidos no son nada nuevo. Tampoco la ilusión de parte de la amante de que la persona comprometida con la que está involucrada se separará formalmente de su pareja para vivir junto a ella un eterno romance de novela.

Ser “la otra” no es algo bien visto socialmente; ser “el otro”, en cambio, no genera mayores controversias. Como es un tema vinculado con la moral, a veces se hace más difícil de abordar. Mientras los hombres suelen contarlo a viva voz, muchas amantes no comentan su situación por vergüenza, o sólo la cuentan a sus amigos más íntimos. Sin embargo, es un tema que suele estar presente en la literatura, en el cine, en el teatro y en la televisión, aunque predomine una mirada machista, en la que se deja afuera la posición de estas mujeres y sus sentimientos más profundos.

Estar con un hombre casado, y sobre todo conocido, tiene un encanto indudable para la amante, “ya que pudiendo tener miles, la eligió a ella, eso le levanta la autoestima que quizás nunca tuvo. Para muchos expertos de la conducta mantener este tipo de relación surge porque para estas mujeres una relación de este tipo representa valores como el poder, riqueza, status social, autoridad y desean recibir algo de su aura ganadora”, según la psicóloga y terapeuta familiar y de pareja, Arelis García, quien agrega que se trata de una situación difícil. “Cuando un hombre se busca una amante es porque tiene problemas en su casa, quiere demostrarse su hombría, tiene problemas de autoestima o porque necesita estar dentro de los parámetros normales, sobre todo en la sociedad machista dominicana, donde tener una amante es algo normal, que en vez de restarle, le suma. La mujer se convierte en amante porque casi siempre existe una necesidad emocional o económica”, explicó.

Pero, ¿qué tan perjudiciales son estas relaciones? Para el sexólogo y terapeuta familiar Ramón Emilio Almánzar, del Centro Vida y Familia, todo va a depender del acuerdo bajo el cual la mujer acepte ser amante. “Quizás la mujer no se vea como la otra, sino más bien como una persona que se está beneficiando de una relación, ya sea sentimental o económicamente. Cuando la posición de amante está clara, no hay una identidad de otra, sino precisamente de amante con sus parámetros definidos. Tener una pareja comprometida implica para una mujer, que solamente podrá compartir los pocos momentos que le sobren a ese hombre y que esa limitación común en el amor prohibido, muchas veces es el único incentivo que necesita el hombre para mantener la relación y aumentar su excitación sexual”, detalla Almánzar. Dice que las consecuencias van a depender sobre todo de cómo se maneje la relación, y que en la mayoría de los casos quien sale afectada es la relación del esposo con la esposa.

¿Es la amante mala persona?

Desde el papel de observadores, sorprende que una persona pueda mantener una relación de ese tipo (dependencia emocional con otra persona casada) durante varios años, perdiendo así la oportunidad de conocer a gente que realmente quiera tener una relación sana y constructiva con ella, una relación en la que pueda entregarse y recibir al 100%.No existe un librito que diga que la amante sea una mujer mala o buena. Cada caso encierra una historia distinta, ya que suceden por diferentes motivos. Cuando se involucran los sentimientos no se puede encasillar a nadie, dice García. La amante soltera por lo general tiende a enamorarse y su objetivo en el fondo es ser la “oficial”, porque el amor es un sentimiento que puede florecer en cualquier relación que se dé a mediano y largo plazo entre dos personas, sin importar el carácter de la misma. En cambio, una mujer casada se puede decir que tiene cubiertas varias facetas de su vida: la profesional, el amor, el hogar, la maternidad (si tiene hijos) y la económica. “La sexual muy seguramente no, por eso algunas aceptan vivir un ‘affaire’, pero solo eso y sin compromisos”. agrega.

Por qué la relación no “cuaja”

Esas relaciones terminan por la misma razón que se originan, porque no tienen una base firme para sostenerse, explica García. Pero hay que estar claro que no todas terminan. Muchas mujeres tienden a enamorarse verdaderamente y el hombre también. En el caso de los hombres, ellos deciden dejar a la amante y continuar con la esposa porque entran en juego elementos como la estabilidad familiar, los hijos y los intereses económicos. Sin embargo, una vez que se ha enamorado, la mujer empieza a buscar más, y es ahí donde inicia el rechazo del hombre; porque ya tiene formado un hogar.

Saber
Las mujeres que interfieren un matrimonio ajeno casi nunca logran superar el estigma de ser las malas y deben lidiar con el rechazo de la familia, los amigos y, a veces, de la sociedad.

Análisis
Pocos hombres dejan a sus esposas por la novia, e incluso, cuando lo hacen la mujer no se siente segura ni confía en él cuando está con otras mujeres.

Fuente:  Elcaribe.com.do