Científicos estadounidenses han descrito un nuevo mecanismo molecular que podría explicar la complicada relación entre los antioxidantes y el cáncer. Aunque algunas investigaciones previas habían demostrado que tomar antioxidantes como las vitaminas E o C podrían agravar el cáncer, cuando se estudia a los enfermos con leucemia la realidad es otra: las personas con niveles bajos de ácido ascórbico (vitamina C) tienen un mayor riesgo de enfermar y los pacientes con cáncer de sangre poseen niveles más bajos de vitamina C que las personas sanas.

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La explicación, parcial, de este mecanismo protector en la leucemia la ofrecen ahora investigadores de la Universidad Southwestern (EE.UU.) en la revista «Nature». La clave está en una enzima y en la capacidad de la vitamina C para provocar la muerte de las células madre defectuosas de la médula ósea. El ácido ascórbico logra que maduren y mueran, en lugar de multiplicarse.

Esta investigación abre una nueva vía para prevenir una suerte de «preleucemia» (hematopoyesis clonal) que padecen el 10 por ciento de las personas a los 70 años. La hematopoyesis clonal aparece cuando algunas células madre encargadas de fabricar la sangre mutan y se transforman en células de la leucemia. Esto es muy común durante el envejecimiento, aunque no sucede en todos los casos. Algunos individuos desarrollan la leucemia y otros no. «Nuestro estudio sugiere que si estos pacientes tomaran el cien por cien de la cantidad diaria de vitamina C recomendada podrían eludir el desarrollo del cáncer», explicó a ABC Sean Morrison, autor principal del estudio.

Para obtener esa cantidad máxima de vitamina C, bastaría con tomarse una naranja grande diaria o dos pequeñas. «No tenemos ninguna evidencia de que grandes dosis de vitamina C -más de lo recomendado por las autoridades sanitarias- pueda proporcionar beneficios añadidos», apunta el investigador.

Cuando se tiene leucemia, las señales que llevan a la muerte de estas células madre funcionan mal, dejando que se multipliquen sin cesar y se renueven, en lugar de producir glóbulos blancos necesarios para combatir la enfermedad. Estas señales están reguladas por una enzima llamada TET2.

Este mecanismo se ha visto en ratones transgénicos, modificados genéticamente para activar y desactivar esta enzima.

En el experimento, la vitamina C indujo a las células madre a madurar y tambiénsuprimió el crecimiento de las células madre de cáncer de leucemiaprocedentes de pacientes humanos y que habían sido implantadas en ratones.

El hallazgo anima a utilizar la vitamina C sin miedo, como un tratamiento seguro para cánceres hematológicos. El nobel James Watson había advertido hace años que los antioxidantes podría ayudar a promover la progresión de algunos cánceres. Este estudio no le contradice, advierten los investigadores. «Nosotros estamos de acuerdo con él, de hecho estamos investigando cómo los antioxidantes pueden promover el melanoma porque producen cambios en el estrés oxidativo del que se puede beneficiar el cáncer. Sin embargo, hemos visto que la vitamina C no refleja esos cambios. Lo que favorece es la promoción de la enzima TET2, atajando el desarrollo de la leucemia», explica el científico de la Universidad Southwestern, informó ABC.

El siguiente paso será averiguar si el ácido ascórbico produce el mismo efecto en tumores sólidos, más allá de los hematológicos.