Rusia destruye sus últimas armas químicas


El presidente ruso, Vladimir Putin, anunció el miércoles que destruirá las últimas armas químicas rusas heredadas de la época de la guerra fría, y acusó a Estados Unidos de estar retrasando la eliminación de su propio arsenal.

“Hoy, las últimas reservas de armas químicas del arsenal ruso van a ser destruidas”, aseguró Putin, según imágenes de la televisión rusa, refiriéndose a un “acontecimiento histórico” y “un paso enorme hacia un mundo más equilibrado, más seguro”.

El presidente ruso habló por videoconferencia con los responsables de la destrucción de las últimas reservas situadas en Kizner, en la región del Volga.

La Organización Internacional para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) calificó de “etapa importante” la decisión rusa.

Putin aprovechó la ocasión para reprender a Estados Unidos que, según él, “desafortunadamente no cumple con sus obligaciones” en la materia.

“Ya han aplazado tres veces la fecha de la destrucción, incluso alegando falta de presupuesto lo que, francamente, parece extraño pero bueno… Esperamos que Estados Unidos, y otros países, cumplan con sus compromisos tomados en el marco de los acuerdos internacionales”, agregó.

Rusia y Estados Unidos, que acumularon enormes reservas de armas químicas durante la Guerra Fría, se habían comprometido a destruirlas antes de abril de 2012, al término de la Convención de 1997 sobre la prohibición de las armas químicas, antes de anunciar que no podrían respetar el calendario fijado.

Rusia prorrogó el plazo hasta diciembre de 2015 y luego, hasta 2020. Por su parte, Estados Unidos fijó 2023 como fecha máxima para destruir sus reservas.

 – 40.000 toneladas destruidas –

“El cumplimiento del programa de la destrucción verificada de las armas químicas de Rusia es una etapa importante para alcanzar los objetivos de la Convención sobre las Armas Químicas”, declaró el director general de la OPAQ, Ahmet Üzümucü, en un comunicado.

Casi 200 países se adhirieron a la convención de 1997, que prohíbe la investigación, la producción, el almacenamiento y la utilización de armas químicas. Según la OPAQ, el 96% de las armas declaradas por los países firmantes fueron destruidas bajo su supervisión.

La cuestión de las armas químicas volvió a cobrar relevancia después de que los países occidentales acusaran al régimen sirio de utilizar gas sarín durante un bombardeo contra la localidad de Jan Sheijun en julio, en el que murieron 87 personas.

El régimen sirio también fue objeto de acusaciones parecidas en 2014 y 2015, pese a haber firmado la convención de 1997 en 2013.

En Rusia, 39.967 toneladas de armas químicas habrán sido destruidas. “Han hecho falta 20 años, 316.000 millones de rublos (4.700 millones de euros al cambio actual) y el arduo trabajo de miles de personas”, destacó el Kremlin en un documento en el que informaba de la destrucción de las últimas reservas.

Las armas fueron destruidas en siete centros creados expresamente para ello y que funcionaban desde 2005. Seis cerraron en 2015, el de Kizner era el último que continuaba activo y que sirvió para eliminar reservas del agente neurotóxico VX, una versión más letal del gas sarín.