No es para tomárselo a broma, el hombre más poderoso del planeta tendría una enfermedad mental que lo incapacitaría para su puesto de presidente de los Estados Unidos. Así lo han manifestado una docena de miembros del Congreso de Estados Unidos, que se reunió el pasado mes de diciembre con un reputado psiquiatra para dilucidar si Trump está capacitado para ejercer su cargo.

Durante el encuentro, celebrado a principios de mes, estos legisladores, entre los que se encontraba un senador republicano, plantearon sus preocupaciones al profesor de Psiquiatría de la Universidad de Yale, Bandy X. Lee.

De acuerdo con Lee, la necesidad de Trump de expresarse constantemente y sin filtro a través de su cuenta de Twitter “es una indicación de que se está viniendo abajo debido al estrés”. “Trump va a ponerse peor y se volverá incontenible debido a la presión de la presidencia”, ha señalado Lee a Politico.

Lee es alguien ducho en la salud mental del presidente, de hecho, es el editor de la publicación The Dangerous Case of Donald Trump (El Peligroso Caso de Donald Trump), una colección de testimonios en la que una veintena de psiquiatras abordaban la salud mental del presidente.

El debate sobre la capacidad de Trump para ejercer el cargo ha cobrado relevancia en las últimas semanas, especialmente por el trato vejatorio del jefe de Estado hacía el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, en un momento en que Pyongyang está apostando fuerte por el desarrollo de armamento nuclear.

Lejos de intentar calmar la situación, Trump no ha dudado en insultar a Kim Jong-un llamándole “hombre cohete”, “bajito y gordo”. Incluso este miércoles se jactó en redes sociales de que él también tiene acceso a un “botón nuclear”, pero que el suyo es “mucho más grande y más poderoso”.

La preocupación ha llegado a trascender hasta el punto de que la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, ha tenido este jueves que zafarse de la incómoda pregunta de un periodista que le pregunto si este tipo de mensajes no podían ser sintomáticos de un posible desequilibrio mental del presidente.

De acuerdo con Lee, internacionalmente reconocida como una de la voces más autorizadas en estudios sobre la violencia, la necesidad de Trump de expresarse constantemente y sin filtro, a través de su cuenta de Twitter “es una indicación de que se está viniendo abajo debido al estrés”.

Lee destaca que Trump “vuelve a las teorías de la conspiración, negando cosas que ha admitido anteriormente”.

La enmienda 25 de la Constitución estadounidense faculta la retirada del presidente, si el vicepresidente y una mayoría del gabinete lo consideran física o mentalmente “incapaz de ejercer el poder y deberes” inherentes a su cargo. Para ello es indispensable contar con muchas pruebas, y no hay evidencia de que el vicepresidente Mike Pence o la mayoría del gabinete de Trump se hayan vuelto en su contra.

Personas que están cerca suyo señalan que Trump repite varias veces cosas que ha dicho hace pocos minutos, está muy agresivo, e incluso en las últimas fiestas navideñas no reconoció a viejos amigos que fueron a saludarlo.

Fuente: Contexto.com.ar