Hace un año, Donald Trump prometió dejar de lado su imperio inmobiliario y ceder las riendas de la Trump Organization a sus dos hijos varones, al tiempo que se mantiene como propietario, algo inédito para un presidente estadounidense.

Pero hoy sus clubes de golf en Florida o Nueva Jersey, donde pasó más de 80 días en 2017, son parte integral de la presidencia. Y sus adversarios denuncian sin descanso, inclusive ante la justicia, los lazos opacos entre la Casa Blanca y la Trump Organization.

Para muchos, uno de los ejemplos flagrantes de esta peligrosa mezcla es el hotel Trump International de Washington, cercano a la Casa Blanca.

Antes del triunfo de Trump, muchos dudaban del éxito del antiguo edificio de correos transformado en hotel de lujo. Hoy, sus habitaciones, restaurantes y salas de conferencias bullen de diplomáticos extranjeros y cabilderos.

“Se ha convertido en un anexo de la Casa Blanca, donde si uno paga 27 dólares por una margarita, puede hablar con personas que verán al presidente al día siguiente (…) una manera de acercarse a los responsables del gobierno Trump”, afirma Austin Evers, director de la ONG “American Oversight”, creada con fondos demócratas para denunciar los problemas éticos de la actual administración.

Evers cita las estadías de las delegaciones saudita y malaya en el hotel, o un congreso de lobistas a favor del cigarrillo electrónico justo antes de que el gobierno eliminara algunas reglas para el sector, como algunas sospechas de corrupción generadas por esta mezcla de negocios y política.

– ¡Sorpresa! –

Las propiedades del presidente son tanto más visibles porque Trump aparece en ellas de sopetón, para gran alegría de sus clientes.

“Lo mejor fue cuando POTUS y FLOTUS aparecieron cerca de mí y mi esposa”, celebró recientemente en referencia al presidente y la primera dama un cliente australiano que se identificó solo como David, en una evaluación en línea del hotel de Washington.

En una escala en Hawái camino a Asia, el mandatario tampoco pudo evitar alojarse en su propio hotel.

Sin embargo, la presidencia no ha sido sinónimo de crecimiento para la Trump Organization.

La dirección del grupo declinó un pedido de entrevista de la AFP. Pero en un reciente diálogo con el diario The New York Times, Eric Trump, que con su hermano Donald Jr. administra ahora la Trump Organization, aseguró que han prácticamente renunciado a lanzar nuevos proyectos durante el mandato de su padre, para evitar la controversia y cumplir la promesa de evitar nuevos planes en el extranjero.

En Nueva York, el grupo se desprendió de un hotel en el SoHo, boicoteado por muchas celebridades tras la elección. Según medios locales, muchas propiedades del grupo en bastiones demócratas como Nueva York o Chicago son víctimas de un creciente desprecio desde la campaña electoral.

La Trump Organization había anunciado a fines de 2016 el lanzamiento de una nueva cadena de hoteles destinados a una clientela de clase media llamada “Scion”, un nombre desprovisto de toda referencia a Trump, algo excepcional.

– Favores no declarados –

El primer Scion debe abrir este año en Cleveland, una pequeña ciudad del estado republicano de Misisipí (sur), y es el único nuevo proyecto conocido de la Trump Organization desde la investidura.

Pero ganancias en alza o en baja, el problema no es ese, subrayan los adversarios del presidente.

El simple “potencial” que Trump tiene para que sus negocios se aprovechen de su presidencia, y el que tienen los gobiernos extranjeros de influenciarlo a través de los negocios, bastan para crear numerosos conflictos de interés, subraya Evers.

En una demanda presentada en junio ante la justicia, el senador demócrata Richard Blumenthal y otros 200 legisladores citan varios ejemplos de “favores” acordados por gobiernos extranjeros a la Trump Organization, como el registro tras la elección de marcas en China que el grupo pedía desde hace años.

Blumenthal subraya que todo ingreso o contrato otorgado a la Trump Organization por gobiernos extranjeros debe “ser sometido al Congreso, que él controla, antes de aceptarlos”, conforme a una cláusula de la Constitución sobre los emolumentos (remuneraciones adicionales).

El rechazo del presidente, que siempre se ha negado a publicar sus declaraciones de impuestos, “plantea verdaderas preguntas sobre lo que intenta ocultar”, dijo el senador a la AFP.

La Trump Organization, una empresa familiar que no cotiza en bolsa, no está obligada a comunicar sus resultados.

Documentos gubernamentales publicados en junio indican simplemente que Trump percibió entre 600 y 650 millones de dólares de ingresos por sus activos en el último año fiscal, con sus ingresos de Mar-a-Lago, su club de Florida reservado a los ricos y convertido en una suerte de “Casa Blanca de invierno”, en alza de 30 a 37 millones.

“Existen todas las razones para pensar que hay muchas cosas que no sabemos, y estas cosas son probablemente las más perturbadoras”, sostuvo Blumenthal.