Médicos, enfermeros, abogados, sacerdotes, maestros y hasta peloteros de grandes ligas, de las comunidades Los Corales, Los Prados de San Luis y urbanización Amalia, del municipio Santo Domingo Este, tienen algo en común: cursaron estudios de educación básica en la escuela La Grúa, que este año cumplirá 102 años de fundada.

Conocida por su gran potencial ganadero y agrícola, la comunidad rural de La Grúa fue en el siglo pasado la responsable de suministrar alimentos proteicos, como carne de res y leche, a los habitantes de la capital dominicana. En ella también se cosechaban plátanos, batatas y yuca, sembradas en conucos.



Pero el desarrollo comercial y urbanístico de zonas adyacentes como San Isidro ha arropado las márgenes de los campos de cultivo y ha minimizado la zona productora a unas pocas tareas.

Esta escuela centenaria, de sólo ocho aulas, tiene una matrícula actual de 309 estudiantes . Foto: Kelvin Mota

En esa misma zona, ubicada en la carretera de Mendoza, está enclavada la centenaria institución educativa que lleva el epónimo de la comunidad: La Grúa. Esa escuela, que ha sido referencia para generaciones, recuerda que la educación rural se enfocaba en la calidad académica, la promoción de valores y en la formación del nuevo ciudadano.



La institución fue fundada el 22 de agosto de 1916, durante el período de la primera ocupación norteamericana y se construyó sobre los terrenos de la familia Velásquez, aunque posteriormente se mudó a una casa de familia y de ahí a los espacios donde funciona actualmente indica elCaribe

La escuela fue devastada por los huracanes San Zenón y David, pero aún sigue en pie en medio de precariedades. Su entorno es una calamidad, como se observa en la foto.

Su primer maestro fue Santiago Lalondríz, quien en un aula grande de cuatro puertas, ejercía su labor bajo un ambiente multigrado; lo que implicaba que formaba a varios estudiantes, de primero, segundo y tercer grado, todos juntos en un mismo salón.

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Fue devastada dos veces

Esa escuela de madera, donde los niños acudían con camisa y pantalón caqui y que poco a poco se fue convirtiendo en punto de referencia para la educación rural, fue inicialmente arrasada por el ciclón San Zenón, fenómeno climático que afectó drásticamente el país en septiembre de 1930, pocos días después de que el dictador Rafael Leonidas Trujillo llegara al poder. Su reconstrucción fue progresiva y luego de varios meses, reactivó su funcionamiento.

Pero La Grúa, vivió su peor momento el viernes 31 de agosto de 1979, a sólo una semana de celebrar su cumpleaños número 63. Habitantes de la comunidad recuerdan con nostalgia cómo los fuertes vientos del huracán David, de categoría 5, destruyeron completamente sus paredes de madera e hicieron volar varios kilómetros el techo de zinc. Por si fuera poco, luego de cuatro días, el 04 de septiembre, la tormenta Federico tocó suelo dominicano con una incesante lluvia, lo que produjo la total destrucción de la Escuela La Grúa.

La exdirectora de la institución, Luisa Ozuna, quien se desempeñó en el cargo durante 34 años, detalló a elCaribe que a finales de ese mismo año (1979), los grueños sintieron mucha nostalgia porque tras los devastadores fenómenos climáticos, la escuela dejó de funcionar. Fue entonces cuando ella decidió buscar apoyo para reconstruir la infraestructura y poner en funcionamiento la escuela donde estudió cuando era niña y donde también cursó estudios su mamá, Cándida Ozuna de Sena.

Relató que sin importarle que no la hubiesen contratado, siguió adelante en su tarea hasta que llegó su nombramiento como directora, cargo que desempeñó de forma ininterrumpida hasta el año 2013, cuando la jubilaron.

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“Recuerdo que iba casa por casa buscando a los niños. Los buscaba y les compraba un cuaderno Petete que partía en dos mitades: le daba una mitad a cada niño y lo mismo hacía con los lápices, sólo que en este caso, los niños se peleaban porque todos querían la mitad del lápiz que tenía borrador”, recuerda sonriente.

Vialidad e infraestructura

Señaló que desde entonces, hasta ahora los principales problemas de la institución siguen siendo los mismos: el estado de la vialidad y la infraestructura.

Y es que para llegar a la escuela, hay que atravesar una carretera de tierra de aproximadamente dos kilómetros, con baches gigantescos que se llenan de lodo y agua y que es bastante desolada y enmontada; incluso en ese trayecto hay una zona que utilizan de basurero y los niños deben caminar por ahí solos, exponiéndose a que los roben o les hagan daño.

“Una vez me violaron una niña y es común que a los estudiantes y maestros los atraquen”, recordó.

Señaló que luego de 100 años, ya es hora de construir en esos espacios una escuela ideal, “donde los niños cuenten con una cocina amplia e higiénica donde se puedan preparar los alimentos de la tanda extendida, donde tengan una cancha deportiva para realizar ejercicios, una biblioteca, un laboratorio de ciencia, conexión a internet y que los estudiantes tengan acceso a tecnología a través de las tabletas”, destacó.

Kirsi Ozuna
“Hay grandes deficiencias en la vialidad y la planta física es insuficiente para albergar a los 309 estudiantes”

Por su parte, la actual directora interina, Kirsi Ozuna, explicó que a pesar de las deficiencias de la vialidad y de que la planta física es insuficiente para albergar a los 309 estudiantes, la institución no se detiene y sigue formando estudiantes de calidad.

“Aunque ahora nuestra infraestructura es de block y contamos con ocho aulas y un área administrativa, necesitamos que se construya una nueva escuela de 24 aulas y con mejores condiciones para estudiantes y maestros”, refirió.