El salón de belleza Men’s de Islamabad hace manicuras y propone tratamientos faciales a los hombres mientras beben café y escuchan música tradicional. Y es que desde hace un tiempo los paquistaníes se apuntaron a la moda metrosexual.

El país, conocido por su conservadurismo, tiene sus propios criterios sobre la masculinidad. En Pakistán, hay que ser viril y tener mucho vello.

En las zonas rurales el Corán determina las cuestiones de higiene y el largo de la barba.

Pero en las grandes ciudades irrumpen nuevas tendencias y poco a poco van abriéndose salones de belleza para hombres. Al igual que la propuesta de “Men’s”, cada vez más locales modernos y bien iluminados, adornados con accesorios y fotos “vintage”, se parecen a cualquier peluquería de Londres o de Nueva York.

Allí, el cliente puede acceder a cuidados faciales, manicura y pedicura, mientras se relaja con música tradicional paquistaní de fondo.

“Los hombres tienen (como las mujeres) derecho a recibir cuidados. Los tiempos han cambiado y ya no se busca sólo estar peinado”, observa Tauseeq Haider, propietario del establecimiento, que abrió en 2015.

“La gente de cierta edad, los funcionarios, ya no tienen vergüenza de decir: ‘Necesito un tratamiento facial, un masaje, me tienen que hacer las uñas, por favor aconséjenme'”, agrega.

Durante mucho tiempo la estética de Bollywood y las películas occidentales influenciaron a los paquistaníes urbanos, pero hoy son las redes sociales las que marcan tendencia. Algunas figuras locales como Adnan Malik y Osman Jalid tienen cientos de miles de seguidores.

“El hombre paquistaní se está volviendo más metrosexual. Esto se debe sin duda a internet y a la televisión por satélite”, afirma el libanés Michael Kanaan, propietario de dos salones de belleza en Pakistán, donde está afincado desde hace 10 años.

– ‘Marketing inteligente’ –

Las campañas publicitarias en internet también juegan un rol importante, destaca el economista Minhajul Haque, para quien “el marketing inteligente sobre los productos de belleza para hombres estimula la demanda”.

Otro factor determinante es el rápido crecimiento de la clase media paquistaní, que a medida que aumenta sus ingresos se muestra más dispuesta a gastar sin moderación para tener un físico armonioso.

En Men’s, los clientes se gastan de media 1.400 rupias (10 euros, 12,6 dólares) por visita, una suma importante en un país en el que un mesero gana 12.000 rupias (90 euros). En comparación un corte de pelo en una peluquería tradicional, cuesta unas 200 rupias (1,5 euros).

Humayun Jan, de 49 años, contó que no está pendiente de la cuenta cuando se trata de gastar dinero para sentirse mejor.

“Me siento bien cuando me cortan las uñas, el pelo y me hacen un tratamiento facial”, afirmó este hombre vestido a la moda occidental, que visita el lugar dos veces al mes. “Si no estoy atractivo, ya no le gustaré a mi mujer”, dijo.

Los hombres paquistaníes, como Humayun, están más preocupados que antes por su físico, constata el esteticista Ghulfam Ghori.

Un número creciente de ellos opta por eliminar los puntos negros, por tratamientos contra el acné e incluso por el maquillaje para las grandes ocasiones, como las bodas.

“Los tratamientos faciales se convierten en algo indispensable para ellos”, dice Ghulfam Ghori, un joven paquistaní con una estética muy cuidada y un corte de pelo afro.

Pero estos salones no son los únicos que se benefician de esta nueva tendencia.

“Puedo decirles que hay una revolución en marcha en la mentalidad de los hombres en Pakistán”, explica Zafar Bakhtawar, presidente del grupo D. Watson, una de las principales cadenas de farmacias paquistaníes.

“Ellos se han vuelto más conscientes de su belleza, de su rostro, de su cabello, de su vestimenta. Es una gran revolución”, dijo.