Un estudio de 2016 de varias universidades estadounidenses advirtió que el uso frecuente de desodorantes altera la composición microbiana, matando a algunas bacterias “buenas” de la piel que nos defienden contra varias enfermedades.

Ahora, científicos australianos hallaron que el desodorante provoca en las personas algo más que fragancia: podría enfermarlas.

Los investigadores realizaron un estudio en el que interrogaron a 1,100 personas. Y hallaron que más de una cuarta parte sufre reacciones adversas a los productos químicos que se encuentran en los aerosoles de los antitranspirantes.

El 26% de los participantes dijo que experimenta efectos indeseados merced a los productos químicos presentes en los desodorantes, perfumes de ambientes y productos de limpieza.

Los efectos secundarios comúnmente informados de los químicos dañinos encontrados en estos productos incluyen ataques de asma, migrañas y problemas de la piel.

La profesora Anne Steinemann, de la Universidad de Melbourne y autora principal de la investigación, dijo a NewScientist: “Estamos expuestos a estos químicos continuamente. Pero la gente puede no darse cuenta de que está siendo perjudicada hasta que es demasiado tarde, y luego padece de sensibilidad química o múltiple sensibilidad química (MCS)”.

Los científicos revelaron que la cantidad de personas diagnosticadas con sensibilidad a estos químicos se ha cuadruplicado en los últimos 16 años. Y que otro de los problemas es la aparición de eczemas en la piel.

Tendencias que implican riesgos

En el estudio australiano, casi el 60% de los participantes diagnosticados con MCS admitió que tuvo que renunciar a ir a los baños públicos que usan fragancias. Y más de la mitad declaró que ya no podía lavarse las manos con jabón perfumado.

Por qué la higiene extrema nos puede enfermar

Los investigadores plantearon la hipótesis de que aproximadamente 55 millones de adultos en EE. UU. – alrededor del 16 %- podrían sufrir de MCS.

Steinemann agregó: “La MCS es una enfermedad grave y potencialmente incapacitante que está muy extendida y en aumento en la población de EE. UU.”

Alternativas naturales de desodorante

En la sabiduría popular circulan consejos de cómo protegerte del olor a transpiración con algunos productos naturales como el limón, la fécula de maíz o el Aloe vera: ninguno de ellos presenta efectos adversos para la piel.

Indica el sitio Holadoctor.com que otra alternativa es el vinagre de manzana, cuya eficacia fue confirmada por científicos. De acuerdo con la Universidad de Columbia, en EE.UU., debido a su acidez, el vinagre neutraliza el pH de la piel, lo que ayuda a controlar el mal olor de la axila y a eliminar las bacterias que causan el mal olor corporal.

Para utilizarlo como antitranspirante, empapa una esfera de algodón o una gasa con vinagre y aplica directamente en las axilas, ya que protege y no produce irritación.