El Jerry Springer Show, que por 27 años fue plataforma de groserías, vulgaridades y enfrentamientos físicos en la televisión estadounidense, convirtiéndose en programa símbolo de la telebasura, llega a su fin, tras acabar su contrato con el grupo NBCUniversal.

La cadena estadounidense CW, emprendimiento entre el grupo CBS y el estudio Warner Bros, tomó el relevo de NBCUniversal, pero no ordenó nuevos episodios del programa, dijo un portavoz.



Serán transmitidos episodios ya grabados, y principalmente, ya difundidos, dijo la misma fuente, confirmando una información del sitio Broadcasting and Cable.



Lanzado en septiembre de 1991, el Jerry Springer Show era, en su inicio, un clásico talk-show estadounidense, dedicado a los temas de la sociedad y la vida política.

Abogado y político, alcalde de Cincinnati (Ohio, noreste) durante un año en 1977, Jerry Springer estaba al timón, en un estilo relativamente civilizado.

Pero unos años después, en pos de mayores audiencias, este hijo de inmigrantes judíos alemanes cambió radicalmente el tono de su programa, apostando a la espectacularidad a todo precio.

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En la mayoría de los episodios, los invitados se abrían sobre sus problemas de pareja o de familia, y se destapaban infidelidades, engaños y bajezas.

Conducida por Jerry Springer, la discusión finalizaba regularmente en peleas, y los protagonistas eran retenidos, solo al último minuto, por agentes de seguridad.

Enardecido, el público reaccionaba a cada tanto, y con frecuencia terminaba gritando «¡Jerry! ¡Jerry!», eufórico.

A fines de los años 90, el programa obtenía la mejor audiencia de las emisiones matutinas, por delante de «Oprah», el famosísimo talk-show de la presentadora Oprah Winfrey.

Su popularidad fue alimentada por episodios que se convirtieron en referencia, como una trifulca entre prostitutas y sus proxenetas, o entre miembros del Ku Klux Klan y representantes de la asociación Jewish Defense League, que el FBI califica como «grupo terrorista».

El Jerry Springer Show marcó tanto la cultura popular anglosajona que inspiró una comedia musical, «Jerry Springer: The Opera», presentada con éxito en Londres especialmente desde 2003.

El programa ya no daba mucho de qué hablar desde los inicios de esta década pero todavía era difundido diariamente en casi la totalidad del territorio estadounidense.