Santo Domingo. Es recurrente el tema de la delincuencia, durante los últimos 20 años los dominicanos hemos visto como el país pasó de ser un Estado pacífico, a todo lo contrario, un desorden en la que se es cada día más permisivo, hasta llegara a un punto donde nada nos asombra, ya que absolutamente nada nos sorprende.

Si pasamos balance a lo acontecido en materia de delincuencia desde hace un mes acá, pareciera que esto es un campo de batalla en el que solo pierden los ciudadanos, víctimas de un sistema corrupto que no defiende a quienes fielmente pagan sus impuestos y cumplen con sus obligaciones dentro del esquema democrático. Resulta imposible dormir en paz, salir a pasear tranquilo por las calles o irse de fiesta, porque la delincuencia hace tiempo que ganó la pelea.




No se trata de un cambio de dirección en la Policía, siempre se ha vendido el cuento de que hay una trama para sacar al incumbente que esté de turno. He dicho y sostengo que los Policías no pueden seguir combatiendo el crimen organizado con las mismas técnicas desde cuando se fundó, donde la tecnología se emplea de forma mínima, donde se sigue anotando las denuncias en cuadernos y de los pocos que tienen una computadora está obsoleta, donde en ocasiones las víctimas tienen que redactar sus querellas porque el oficial de turno no sabe siquiera cómo encender el equipo, pero eso no es culpa de los subalternos, es culpa del sistema que quiere una Policía deficiente que les permita sostener su estructura mafiosa.

Hasta que no se cambie definitivamente la estructura de la Policía, la delincuencia seguirá fuera de control, esto no le ha importado nunca a los gobernantes, todos prometen, pero ninguno toma las cosas en serio, acaso usted ha visto a Danilo Medina pronunciarse sobre este tema? Para nada, ni de este ni de otros temas de interés como la deficiente salud y las malas calificaciones internacionales que recibe nuestro sistema educativo.



La fiebre no está en la sábana, todos los meses llegan deportados, sume a esto la cantidad de condenados que nunca han pisado la cárcel, más los que salen con el demonio al frente a recoger lo que no se buscaron mientras estuvieron detenidos. Pero no hay un plan para reinsertar a estos hombres y mujeres a la sociedad, salvo raros caso del llamado Nuevo Modelo Penitenciario.

Vamos a exigir cambios reales, que no se resuelven cambiando al director de la Policía.