El problema de contar con un servicio tan masivo como Uber, una plataforma abierta para que el público se vuelva socio, es que por más vigilancia y candados que apliques, es probable que uno o varios terminen con un mal comportamiento.

Una de estas prácticas fraudulentas es cuando el socio conductor unilateralmente recorre rutas largas en lugar de las más eficientes para poder cobrar más dinero al usuario y también afectar a Uber.



No es que esta mala praxis sea reciente, todo lo contrario, pero The Wall Street Journal, uno de los diarios más respetables de Estados Unidos, acaba de publicar un reportaje en el que subraya lo aguda que se ha vuelto esta costumbre en ese país.



En el artículo “Llevan choferes a pasajeros por la ruta larga… a otra de Uber” firmado por Greg Bensinger y publicado The Wall Street journal, se narra que los conductores están optando por aplicar esta práctica principalmente a visitantes que no conocen la ciudad y aseguran que su incidencia está en aumento.

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Lo que llama la atención del reportaje de WSJ es que asegura que los que pagan el mayor precio que los conductores apliquen “la ruta larga” no son los usuarios, sino las compañías como Uber y Lyft. “A los pasajeros no les afecta la tarifa más alta porque pagan un precio fijo por adelantado con base en la estimación de la ruta ideal que la app.

Y aunque se les exhorta a los choferes que sigan la ruta más directa, pueden optar por ignorar sus navegadores y optar por una ruta que agrega kilómetros adicionales”, explica Bensinger.

¿Por que la estafa de las rutas largas?
El incremento de las rutas largas se debe en buena medida a la compensación baja que reciben los socios conductores de Uber en Estados Unidos, que según varios estudios se encuentra por debajo del salario mínimo, lo que ha provocado también al rotación de personal y bajo compromiso con las políticas de la empresa.

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La pieza del WSJ también explica que la costumbre de seguir rutas más largas se agudizo cuando Uber implemento la tarifa fija basada en calcular el monto por viaje, establecido en 2016, aunque esa tarifa se puede ver afectada considerando el tiempo invertido en el viaje, las condiciones del tráfico o las desviaciones por calles cerradas, manifestaciones, accidentes, etc.

La plataforma de Uber utiliza un software sofisticado que intenta determinar la ruta más rápida y corta para los viajes de sus usuarios, sin embargo muchos conductores optan por otras aplicaciones, como Waze, que ofrecen opciones de rutas, para poder cobrar más kilómetros y tiempo.

A ustedes, queridos lectores, ¿les han aplicado las “rutas largas” a costa de su bolsillo?