El rescate del pequeño Julen, el niño de 2 años que se encuentra atrapado desde hace nueve días en el interior de un pozo en los alrededores de Totalán, un pueblo al sur de España, se enfrenta a una nueva complicación que conlleva otro retraso añadido.

Las labores de ‘encamisado’ del túnel vertical paralelo, construido para poder llegar hasta la altura adecuada del pozo donde se encontraría el menor, se verán dilatadas debido a un error de cálculo.

Un equipo de rescate de mineros llega al área donde Julen está atrapado. Totalan, España. 22 de enero de 2019.
Jon Nazca / Reuters

Los tubos que deben introducirse para asegurar la cavidad se atascan a la profundidad de 40 metros y se ha optado por rellenar el pozo con arena fina y volver a perforarlo con mayor grosor. Aunque no es posible dar una estimación y las labores ya han comenzado, se presume que será más rápida que la primera perforación, que llevó 55 horas.

Esos tubos deben encajar perfectamente, pues por ellos tiene que descender la cápsula que, a modo de ascensor, llevará a los mineros especialistas hasta el fondo para proceder a la última fase del rescate, que consiste en la excavación a mano de una galería horizontal para acceder al pozo por el que cayó el pequeño.

El trabajo de los mineros, que se realizará en turnos de 40 minutos o una hora, de rodillas y a mano, se estima que tendrá una duración de 24 horas una vez comience.

Con este último retraso, no se podrá acceder hasta Julen al menos hasta este miércoles, cuando ya se cumplirán 10 días de su desaparición en las profundidades de un agujero que mide 107 metros de profundidad y tan solo 25 centímetros de diámetro.