Otra vez Corea del Sur y el caso de las cámaras escondidas.

En esta ocasión se descubrió que una red de poco más de 30 hoteles en 10 ciudades de Corea del Sur tenían cámaras ocultas en sus habitaciones, las cuales servían para capturar vídeo y transmitirlo vía streaming a una web porno.

Según la información, aproximadamente 1600 huéspedes resultaron afectados en 42 habitaciones de estos hoteles. De acuerdo a la policía, hasta el momento han sido detenidos dos hombres y una pareja, y no hay indicios de que las compañías operadoras de los hoteles fueran cómplices de estas prácticas.

Algunas de las cámaras ocultas en las habitaciones de hotel de Corea del Sur.

50 dólares mensuales para acceder a las transmisiones en directo.

Según el Departamento de Investigación Cibernética de la Agencia Nacional de Policía de Corea, las cámaras estaban ocultas dentro de televisores, enchufes y otros objetos dentro de las habitaciones, incluido el baño. Se dice que está práctica es parte de una red ilegal de cámaras espías que a día de hoy cuenta con miles de clientes en Corea del Sur y otras partes del mundo.

Las autoridades encontraron que los vídeos se transmitían a un sitio porno con más de 4.000 personas registradas, de los cuales casi 100 pagan una cuota mensual de 50 dólares para acceder a estos vídeos en streaming, los cuales también se grababan para poderse ver posteriormente sin restricciones. Desde noviembre de 2018, esta web recaudó más de 6.000 dólares debido a este servicio, según la policía.

La policía también destaca que este no es el primer caso de cámaras espías en hoteles, pero sí es la primera vez que logran detectar a dónde van a parar los vídeos y cómo son usados.

Corea del Sur tiene un grave problema con las grabaciones ilegales.

Las autoridades surcoreanas se están viendo rebasadas ante el incremento de este tipo de práctica que consiste en la instalación de cámaras en sitios como baños públicos, autobuses, probadores de tiendas de ropa, debajo de escaleras, gimnasios y ahora en habitaciones de hotel. De acuerdo a las cifras, en 2010 se denunciaron 1.100 incidentes relacionados con grabaciones ilegales, pero en 2017 se superaron las 6.500 denuncias.

Ante esto, en 2017 se llevó a cabo una gran protesta donde más de 20.000 mujeres con máscaras y carteles que decían “Mi vida no es tu porno” se manifestaron para exigir seguridad, ya que el tema de las cámaras ocultas se estaba saliendo de control. Según The Korean Times, de los 140.880 delitos sexuales denunciados en los últimos cinco años en Corea del Sur, 26.654 están relacionados con algún tipo grabación ilegal.

La respuesta por parte del gobierno fue bloquear aquellos sitios web que ofrecen acceso a streaming de cámaras ocultas, así como la creación de una unidad especial conformada por mujeres, quienes se encargan de realizar inspecciones en aproximadamente 20.000 baños públicos de Seúl en búsqueda de cámaras. Según la información, ya se está planteando ampliar las búsquedas hacia los colegios a partir de educación primaria.

Otra medida por parte del gobierno surcoreano fue regalar pegatinas para que las personas las colocarán en las cámaras de sus smartphones, lo que daba el mensaje de que no estaban grabando a otras personas sin su consentimiento. Está práctica se está volviendo común en al país y es realizada incluso por los mismos ciudadanos, atentando directamente contra la privacidad de las mujeres.

Todos estos esfuerzos por parte de las autoridades han sido criticados como “esfuerzos tibios e insuficientes” ante un problema social que sigue en aumento, y que no está ayudando a disuadir a las personas que realizan este tipo de grabaciones en público sin consentimiento.

Otro ejemplo, es el caso de la estrella K-pop Jung Joon-young, quien fue acusado de difundir vídeos de sus parejas sexuales sin su consentimiento, los cuales también habrían sido grabados de forma oculta. Este caso hizo que las ventas de detectores de cámaras se dispararan en un 333%.