Washington, Estados Unidos. Una de cada 16 mujeres estadounidenses mantuvo su primera relación sexual sin su consentimiento, según un estudio que subraya los efectos negativos de este trauma en su salud.

En Estados Unidos, “el movimiento #MeToo reveló hasta qué punto las mujeres son frecuentemente víctimas de violencia sexual, pero ningún estudio reciente había evaluado la prevalencia de la presión durante la primera relación sexual y su impacto en términos de salud”, escribieron los investigadores.

Publicado el lunes en una revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA), el estudio se basa en una muestra de más de 13.000 mujeres de entre 18 a 44 años, interrogadas en el marco de una encuesta del Centros para el control y la prevención de enfermedades (CDC) realizada entre 2011 y 2017.

Aproximadamente un 6,5% respondió que mantuvo su primera relación sexual sin su consentimiento, lo que equivale, según la población estadounidense, a más de 3,3 millones de mujeres de esta franja poblacional, revelaron los autores. Es decir una de cada 16 mujeres.

Según estas mujeres, al momento de mantener su primera relación sexual, fueron víctimas de distintos tipos de presiones: un 56,4% dijo haber sido presionada verbalmente, un 46,3% mantuvo relaciones sin dar su consentimiento, un 25,1% fue víctima de violencia, un 22% fue obliga a beber o drogarse y el 16% lo hizo bajo amenaza de separación.

La muestra incluye mujeres de todos los grupos étnicos y sociales, con un riesgo más elevado entre las mujeres negras, nacidas fuera de estados Unidos, pobres y menos educadas.

La principal diferencia con las mujeres que sí estuvieron dispuestas a mantener una relación sexual es la edad. En promedio, las mujeres que no dieron su consentimiento tenían un poco más de 15 años, mientras que las otras tenían 17. Los hombres que forzaron a las mujeres tenían en promedio más de 27 años contra los 21 años que tenían los que mantuvieron relaciones sexuales con mujeres que dieron su aprobación.

“Estas incitaciones sexuales forzadas parecen estar vinculadas a varios problemas de salud”, según el estudio.

Las mujeres que fueron forzadas a mantener su primera relación sexual parecen más susceptibles a tener un embarazo no deseado que las demás. Sufren más abortos, endometriosis, enfermedades pélvicas inflamatorias, problemas de ovulación o en la menstruación.

En general tienen un peor estado de salud, con mayor consumo de drogas y problemas mentales, reveló el estudio que exige más políticas públicas para luchar contra la violencia sexual.

El término “violación” no es usado en el estudio, pese a que algunas situaciones abordadas parecen corresponder a esta definición penal.