Bajo la amenaza de un proceso de destitución, Donald Trump volvió a subir el tono para cargar nuevamente contra sus adversarios demócratas, como lleva haciendo hace días.

En medio de una ráfaga de tuits particularmente agresivos, el presidente número 45 de Estados Unidos llegó a sugerir el lunes por la mañana que «arrestaran» por «traición» al congresista demócrata Adam Schiff.



Schiff supervisa la investigación del Congreso sobre la presunta presión ejercida por el inquilino de la Casa Blanca sobre su homólogo ucraniano Volodimir Zelenski para investigar a Joe Biden, su posible adversario en 2020.



«Adam Schiff hizo, ilegalmente, una declaración FALSA y terrible, sobre mi intercambio con el presidente ucraniano (…) No guarda ninguna relación con lo que yo dije en la llamada. ¿Arresto por traición?», sugirió.

Hace seis días, los demócratas abrieron una investigación contra el multimillonario republicano para iniciar un proceso de destitución. Si la Cámara de Representantes, en manos de la oposición, vota a favor de una «impeachment», la medida debe ser votada en el Senado, de mayoría republicana.

Trump asegura que no hubo nada de malo en su conversación telefónica con Volodimir Zelenski y denunció una «caza de brujas» orquestada, según él, por quienes no pudieron derrotarlo en las urnas.

Consciente del impacto que podría tener esta investigación en las elecciones presidenciales de noviembre, en las que intenta buscar un segundo mandato, Trump multiplicó sus ataques verbales.

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Este fin de semana, el mandatario retuiteó una nota de Fox News sobre el predicador bautista de Texas Robert Jeffress, uno de sus partidarios más fervientes desde 2016.

«Si los demócratas logran obligar al presidente a abandonar su cargo, dará lugar a una fractura digna de la guerra civil de la que nuestro país nunca se curará», dijo Jeffress.

– «Más que repugnante» –

Si bien los congresistas republicanos de momento lo siguen respaldando, el legislador Adam Kinzinger, representante de Illinois en la Cámara de Representantes, expresó su indignación.

«Visité países devastados por la guerra civil. No podría haber imaginado que tal frase podría ser avalada por un presidente. Esto es más que repugnante», tuiteó.

Sorprendentemente, el exasesor de seguridad interior de Trump Tom Bossert también expresó su exasperación por los intentos del presidente de resucitar una oscura teoría de que Ucrania, y no Rusia, habría hackeado los correos electrónicos del Partido Demócrata durante la campaña de 2016.

«No es solo una teoría de conspiración sino que ha sido completamente desmontada», lamentó en ABC.

Los congresistas demócratas enviaron el viernes sus primeras citaciones, incluida la convocatoria del jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, para entregar los documentos necesarios para su investigación.

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Queda por determinar quién será llamado exactamente a testificar.

El exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, abogado personal de Trump y cuyo nombre aparece con insistencia, aseguró el domingo que «se negaría» a cooperar con Adam Schiff, y que solo lo consideraría si su cliente se lo pidiera.

El equipo de campaña de Joe Biden envió una carta a las principales cadenas de televisión de Estados Unidos para pedirles que dejen de darle la palabra a Giuliani, calificándolo de «un sustituto de Donald Trump que demostró estar mintiendo consciente e intencionalmente», según una copia de la misiva divulgada por el The New York Times.

En este contexto de gran tensión en Washington, el exsenador republicano Jeff Flake, crítico feroz de Trump, pidió a los congresistas de su partido que finalmente alcen la voz.

«Mis amigos republicanos, ha llegado el momento de poner su carrera en la balanza en nombre de sus principios. Ya sea que piensen que merece ser despedido o no, saben que no merece ser reelegido», escribió en una columna publicada el lunes en el Washington Post.

«Nuestro país tendrá otros presidentes, pero los principios no son negociables».