Viejos elogios a Cuba, Nicaragua y la Unión Soviética han vuelto a Bernie Sanders, favorito en la carrera por la nominación demócrata a la Casa Banca, objeto de ataques de sus rivales, que lo acusan de apoyar a líderes y gobiernos autoritarios.

Todo comenzó el domingo, cuando Sanders, quien se describe como un “socialista democrático”, fue consultado en el programa de TV “60 Minutos” sobre comentarios que hizo hace tres décadas sobre países como Cuba, en particular destacando que Fidel Castro había mejorado enormemente la educación.

“Nos oponemos mucho a la naturaleza autoritaria de Cuba, pero es injusto decir que todo es malo”, señaló sobre la revolución liderada por Castro en 1959.

Aunque condenó el trato a “disidentes presos” en la isla, sus afirmaciones dispararon las críticas de otros contendientes decididos a frenar su avance en las primarias de Carolina del Sur el sábado, tras su arrasadora victoria en Nevada y su buen desempeño en Iowa y New Hampshire.

Joe Biden, Michael Bloomberg y Pete Buttigieg, todos moderados, aprovecharon las visitas que Sanders hizo a la otrora URSS, a la Nicaragua gobernada por los sandinistas, y a la Cuba de Castro en los años 1980 para presentarlo como una amenaza para el sistema democrático y capitalista de Estados Unidos.

“No se equivoquen: los comentarios de Bernie Sanders sobre Fidel Castro son parte de un patrón más amplio a lo largo de su vida para abrazar a líderes y gobiernos autocráticos de todo el mundo”, dijo la campaña de Biden, segundo en la intención de voto a nivel nacional.

“Parece haber encontrado más inspiración en los soviéticos, sandinistas, chavistas y castristas que en Estados Unidos”, añadió.

El multimillonario Bloomberg, tercero en las encuestas, dijo que Castro dejó un “oscuro legado”, en tanto el excalde Buttigieg condenó que un postulante demócrata “esté alentando a la gente a mirar el lado positivo del régimen castrista”.

En Florida, un bastión de los cubanos anticastristas y un estado bisagra clave para ganar la Casa Blanca, los legisladores demócratas advirtieron que si Sanders gana las primarias, el presidente Donald Trump será reelecto en noviembre.

– “Comunista” –
Antes de ingresar a la política como independiente, una etiqueta que conserva aunque compita en la interna demócrata, Sanders defendió la causa de los derechos civiles como estudiante en la Universidad de Chicago y luego luchó contra la Guerra de Vietnam.

Por todo eso, Trump y otros republicanos no dudan en calificarlo de “comunista”.

En la década de 1980, cuando era alcalde de la pequeña ciudad de Burlington, en Vermont, hizo varios viajes a la Unión Soviética, Cuba y Nicaragua. Declaraciones y fotos suyas de entonces circulan ahora en los medios y en las redes sociales.

Sanders alabó en 1985 el sistema de salud lanzado por los sandinistas en Nicaragua, donde había pasado una semana. Era común afirmar eso en la izquierda estadounidense, especialmente cuando el gobierno de Ronald Reagan apoyaba a la contra nicaragüense, un grupo de milicias de extrema derecha acusados de graves violaciones a los derechos humanos.

En 1988, al regreso de la Unión Soviética con una delegación municipal, dijo estar “impresionado” por el transporte y la atención de salud pública. No alabó ni al gobierno ni al sistema comunista y destacó que a muchos rusos les gustaba Reagan, que días antes se había reunido con el líder soviético Mijail Gorbachev, lo cual consideró “un gran paso”.

– “La verdad” –

Del mismo modo, tras visitar Cuba en 1989, Sanders alabó sus logros en educación y salud, aunque también señaló la falta de libertades políticas. “La pregunta es cómo unir la libertad económica y política en una sociedad”, dijo entonces, según el Rutland Daily Herald.

La posición de Sanders se hizo eco de la del expresidente Barack Obama, quien, con Biden como vicepresidente, dio en 2015 el histórico paso de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba.

En una visita a La Habana en 2016, Obama dijo que el gobierno “debería ser felicitado” por sus logros en educación y atención médica, al tiempo que criticó las violaciones de los derechos humanos y la economía arraigada en el comunismo.

El lunes en CNN Sanders volvió a defender la alfabetización en Cuba. “Creo que enseñarle a la gente a leer y escribir es algo bueno”, dijo.

Y agregó: “He sido extremadamente coherente y crítico con todos los regímenes autoritarios de todo el mundo, incluida Cuba, Nicaragua, Arabia Saudita, China, Rusia. Creo que creo en la democracia, no en el autoritarismo”.

También elogió los esfuerzos de Pekín, otro “país autoritario” que “sacó a más personas de la pobreza extrema que en ningún otro país en la historia”.

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